Andújar y el Guadalquivir y II
El sentido común es la mejor brújula en cualquier circunstancia, seguramente la mejor arma que aplicar para conformar una ciudad. Por eso hay razones históricas, geográficas y naturales que no hay que obviar. Para Andújar no es aún tarde, nunca es tarde, si se quiere mejorar la calidad de vida de los iliturgitanos y que la población se identifique más con su entorno.
ALFREDO YBARRA
Ya nos cargamos muchos monumentos y trazado medieval, ya fuimos robando, y recalco lo de robando, a Andújar muchas de sus identidades urbanísticas. Podremos decir que ahora, en la situación de crisis y de recesiones que vivimos, lo de acercar Andújar al Guadalquivir se nos puede antojar utópico. Pero es al contrario, una de las mejoras posibilidades del núcleo urbano de buscar una salida que apoye un desarrollo nuevo y con perspectivas diferentes es esta, la de proyectar una ciudad nueva.
Es ir poco a poco solventando los problemas de crecidas y resolviendo barrearas urbanísticas para unir la ciudad a su río, dejando que la naturaleza, el Guadalquivir, se nos acerca, dialogue con nosotros, haciendo de nuestro entorno urbano un lugar más amable y vivible.
Cojan si quieren internet y busquen lugares que ya lo han hecho o están en ello. Caminar a la orilla del río, construir miradores, poner bancos, zonas de juegos infantiles y mayores, o para hacer deportes o actividades saludables, situar merenderos, y algunos sencillos establecimientos de restauración adaptados al lugar, actividades de interpretación natural, aulas de la naturaleza, paseo de caballos, auditórium, embarcadero,...,. Hasta hacer una rambla de inundaciones para conocer cómo se comporta el río en momentos de crecida. He visto hasta exposiciones en pasarelas sobre el agua. Con imaginación todo cabe, teniendo además en cuenta una suavización del clima y un contacto magnífico con el medio natural, que el Guadalquivir de por sí provoca a quien a él se acerca.
¿Qué era, si no, dentro de la mentalidad de hace unas décadas el paseo masivo de las Vistillas y Colón, con su pabellón de la música y su quiosco para poder servir una bebida refrescante y alguna tapita que ayudaran a pasar las tarde-noches sofocantes del verano, ayudado todo por un buen riego de aquel espacio y la brisa del Guadalquivir y de las huertas de sus riberas?. ¿Por qué luego llegó ese bum de construir viviendas de recreo, o mejorar las casas que ya había en la zona de la carretera de los Villares, donde el río está a pocos metros?
Si queremos de verdad una Andújar regenerada y apuntando al futuro, sin falsas especulaciones debemos recuperar los valores naturales del río e integrar éste en la medida posible en la estructura urbana de la ciudad.