Balance
Viene siendo ya casi tradición, que el primer año de mandato de cada nueva Corporación Municipal se ofrezca un balance de gestión por parte tanto del alcalde de turno, como de los concejales de área. Para no romperla, aunque con algo de retraso, el primer edil iliturgitano, Jesús Estrella, presentó el suyo, el de su equipo de gobierno del PP, que por primera vez, en la historia de la democracia, gobierna en solitario con mayoría.
ISABEL RECA
Ni que decir tiene que esa rendición de cuentas, como él la calificó está bajo el prisma de la crisis económica que significa gestionar, las 17 concejalías que lo componen "con una dificultad añadida". Aún así y bajo la austeridad en el gasto, que es patente, el alcalde quiso dejar claro que se trabaja, que se gestiona y que su balance es sin triunfalismos, pero sí con humildad, sensatez y con realidades por delante. Otra cosa será, lo que piense la oposición y los vecinos.
De momento, la primera no ha dicho nada. Bastante tienen en sus partidos. El PSOE porque andaba pendiente de su congreso regional y ya vimos que en el tema de la Urgencias Sanitarias, ante la ausencia del portavoz, estuvo su segundo. PA, más de lo mismo, andan de congresos para aclarar la situación del partido. IU, que sí que está, pero también esperando que se resuelvan los socialistas, para acabar con el tema de las delegaciones provinciales de las consejerías, que ya colea meses.
En ese balance, que tiene sus luces, no se niegan, aparecen sombras como las de Innovandujar, cuyo proyecto, por si no estaba suficientemente claro, lo recalcó el alcalde, no es posible sin la Junta de Andalucía. Lo mismo que la larga espera de la viabilidad del Centro Logístico que lleva el camino del agua del Santuario y eso que ni la zona de RENFE, ni la recta del Sotillo es zona lincera. Mientras, se hace lo que se puede, vino a decir. Se paga a empleados y proveedores, se mejoran infraestructuras, se tiene el suelo industrial más barato de la provincia, en servicios sociales la actividad es más que frenética y los vecinos no andan muy quejosos que digamos, con lo local. Y además siguen erre que erre con dos proyectos emblemáticos: el aparcamiento de la Corredera de Capuchinos y el del Parque Cementerio. El que la sigue, la consigue.