ASAJA denuncia constantes robos de gasóleo agrícola en el municipio
La crisis económica y el incremento del precio del carburante está dejando efectos muy perniciosos en el término municipal. Esto está desembocando en numerosos robos en explotaciones agrícolas, donde sustraen el gasóleo agrícola utilizados en motores de riego y en el resto de maquinaria agrícola, sobre todo tractores. La Asociación de Jóvenes Agricultores (ASAJA) ha sido la que ha puesto el grito en el cielo ante esta circunstancia. Su delegado local, Miguel Girón, señala que raro ha sido el agricultor que no ha sido un robo en los ultimos meses.
JOSÉ C. GONZÁLEZ
«O bien les quitan las garrafas de gasóleo, o con una manguera las extraen de los mismos tractores o se llevan cualquier apero para la labranza», atestigua este representante agrario. El amplio y extenso término municipal, la diseminación de casas, cortijos y núcleos rurales y la existencia de una fértil campiña incrustada en la vega del Guadalquivir es un caldo de cultivo para que los 'amigos de lo ajeno' campen a sus anchas.
Denuncias sín éxito
Los agricultores han denunciado muchos de estos robos, «pero han desistido ya en volver a hacerlo, tras interponer muchas denuncias, porque no han obtenido respuesta alguna», señala el responsable local de ASAJA. Añade que varios de sus compañeros han sufrido el robo de garrafas de gasóleo que han supuesto entre unos 50 y 100 litros. «Vamos a tener que dormir al lado de ellas, calcular la cantidad justa que tenemos que echar en el momento, pero esto es una situación ya insostenible», lamenta Girón.
Este representante de la Asociación de Jóvenes Agricultores pide que se realicen por parte de la Policía Local, Nacional y Guardia Civil controles de vehículos, tanto de dentro como de fuera de la población, para intentar controlar el gasóleo B que ha sido robado a los agricultores. «Causándoles gran daño económico y pérdidas díficiles de asumir por aquellos conforme las circuntancias actuales del sector», asegura Miguel Girón, quien se refiere a los efectos de la sequía del invierno, a los bajos precios del aceite de oliva y a la subida del precio de gas-oil, que merma la capacidad adquisitiva de los agricultores.
La Guardia Civil ha realizado varias intervenciones en la zona y en la de otros puntos de la provincia. Los 'cacos' utilizan lo sustraido para la posterior venta y también para su beneficio propio, como es el caso del gasóleo que ahora se emplea mucho en los riegos.