Buena imagen
Siempre se dijo que una imagen vale más que mil palabras, y si esa imagen es además buena, servirá mucho más que cientos de campañas informativas. Y eso es lo que se pretende, desde la ciudad de Andújar. De que sirve participar en las ferias de turismo nacional o internacional, desde las instituciones, si luego los ciudadanos no sabemos o no queremos mejorar esa imagen que desde las instituciones se pretende dar.
ISABEL RECA
Hemos plasmado, por activa y por pasiva, la denuncia de las pintadas, ya sea en edificios públicos o simplemente casa donde habitan los vecinos. Nos hemos quejado mil y una de vez de las papeleras que aparecen arrancadas un fin de semana sí y el otro también cuando, desde la concejalia, se han instalado, últimamente hasta en la callejuela más recóndita. Hemos denunciado los pasquines y esquelas pegados una y otra vez, no sólo ya en paredes, sino incluso en los árboles de avenidas. Las plazas y los jardines lucen por sus basuras arrojadas al suelo por chicos, con el consentimiento de los progenitores, y grandes. Así hasta un sin fin de acciones que en nada favorecen a crea toda una imagen de ciudad de la que a tantos gusta presumir, cuando alguien, de forma entrañable y acogedora denomina pueblo.
A todas estas acciones, tampoco civilizadas y poco o nada propias de una ciudad de Europa, de la que se nos llena, en algunas actividades la boca, se le ha puesto solución. Ahora bien, el ciudadanito de a pie opta por pasar olímpicamente de lo que se le ofrece para mejorar nuestra imagen de ciudad. Así, ante los paneles colocado al efecto para situar hojas informativas, nos hemos creído que están reservados sólo para la esquelas y seguimos anunciando fiestas y demás en la primera pared que pillamos.
Ante la ley antitabaco que ha llevado a bares a instalar sus terrazas de forma permanente en las calles, una ordenanza orienta, luego obligará a su cumplimiento, a que éstas utilicen materiales acordes con el entorno, eliminando en su uso los estándar con publicidad incorporada. Pues no hay más que darse una vuelta por las calles del centro y ver el interés. Eso si, y para honor a la verdad, siempre hay quien vela por la imagen de la ciudad, a la vez que por la de su negocio. Lo que no sólo es de agradecer, sino que se debe imitar por el resto del personal, antes que lleguemos a exigir el incumplimiento y empecemos con las protesta. Tiempo para adaptarse, dos años, aunque ya ha transcurrido algunos meses desde la aprobación de la ordenanza.