Andújar acompaña a su Providencia
JOSÉ C. GONZÁLEZ
Los indelebles e imponentes altozanos de las angostas y umbrosas calles del casco histórico de Andújar, se sobrecogieron y estremecieron ante las burlas, escarnios y afrentas, que desembocaron en la muerte de Jesús. Una noche taciturna y serena quiso confraternizarse con el Salvador, ante tanta crueldad. El pueblo andujareño acompañó anoche en el Vía-Crucis al Cristo de la Providencia, con mucho arraigo en la vida y religiosidad popular de la ciudad andujareña.
Su talla es obra del imaginero Efraín Gómez y data del año 1958 y fue restaurada en el año 2003 por el artista andujareño José Luis Ojeda. Esta Vía Crucis estuvo organizado por la Cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza (con sede canónica en la parroquia de Santa María la Mayor) y su paso fue portado por 12 costaleros, dirigidos por Gabriel Ruiz Herrera. Este Vía-Crucis Penitencial estuvo presidido por el Arcirpreste, Pedro Montesinos.
Procesión en La Ropera
Y, un poco más tarde, la Madre de Jesús padeció un desgarro muy hondo en el poblado La Ropera, que acogió la procesión de Nuestra Señora de los Dolores, que se ha ganado con firmeza un hueco en el calendario de la Semana Santa andujareña, gracias al tesón y empeño que le han puesto en los últimos años el grupo parroquial de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de los Dolores.
Las notas musicales de la banda de música Maestro Flores hicieron más solemne la procesión, que se recogió a primeras horas de la mañana en la parroquia de San Isidro.