Proyectar Andalucía

Como lo que prevalece es la intención y todos los santos tienen su octava, pues aunque con unos días de retraso, hablemos en torno a esa fiesta que celebrábamos el pasado martes. Andalucía en la peana de la conmemoración. Este año está el juego de luces y sombras de la proximidad de las elecciones andaluzas, que ha dado un reflejo diferente a la fiesta. En los días previos ha habido mucha celebración, mucho himno, mucha bandera en los colegios, y mucho canto con aceite. Metáfora de un anecdotario que se pone muy florido pero que poco va al grano.

Proyectar Andalucía

ALFREDO YBARRA

 

Por ejemplo, no llego a encontrarme en los contenidos educativos un sumario medianamente profundo (adecuado a los niveles, pero con seria riqueza) que trate de nuestra historia, de las esencias singulares (y no hablo del folclore y la cultura costumbrista). Cogemos a menudo el rábano por las hojas. Y a veces necesitamos un reseteo, un mirarnos hacia adentro y reconocernos, para luego proyectarnos con fuerza y convicción. Sé que esto es difícil. Aunque tenemos instituciones de distinta índole y a distintos niveles que podrían redefinirnos, hacer un trabajo serio en cuanto a un conocimiento profundo, a un enriquecimiento y a una proyección amplia de muchos puntales de nuestra identidad.

Andalucía vista desde fuera es cultura, es luz, es color, es tradición. Y con frecuencia insistimos en nuestro lado más chabacano, en la sal gorda de nuestro carácter. Pero no somos contundentes en presentarnos como grandes emprendedores, gentes de vanguardia, españoles de primera. Nosotros mismos mermamos a la hora de la comparación nuestra autoestima colectiva, nos sentimos periféricos. Por Tanto, con la que está cayendo con esta insaciable crisis, más que nunca necesitamos una ciudadanía más formada y más consciente de nuestras propias posibilidades, más comprometida con el desarrollo democrático profundo de nuestro sistema institucional, más exigente con el ejercicio de las altas responsabilidades de nuestros representantes políticos, para que de verdad practiquemos el ejercicio democrático de manera permanente, más vertebrada para asumir un papel, que nos toca jugar, en un nuevo orden, en una gobernanza más intercomunicada.

Andalucía es la Comunidad Autónoma más poblada del total del conjunto del Estado, una razón de peso para tener un eco mayor en la definición de las grandes políticas nacionales. Es la Comunidad Autónoma que aporta más representantes en la conformación de la política nacional. Los sesenta y un representantes andaluces, creo, en el Congreso de los Diputados, debieran hablar de Andalucía con mayúsculas en Madrid, para poner situar nuestros intereses, necesidades y aspiraciones en una página preeminente del Estado.

Los políticos deben recordar, que fue el pueblo andaluz el que se puso delante de ellos para alcanzar la mejor de las autonomías. Y los tiempos son duros, muy duros. Los andaluces necesitamos una palanca de apoyo político, social y económico dispuesta a acompañar al pueblo, no a manejarlo como marionetas. Recordando a la Constitución de Cádiz de 1812, su mejor artículo dice: "El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación". Sobran palabras.

 

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