Nuestros fantasmas

 

Nuestros fantasmas

ALFREDO YBARRA

Hace unos días desde una publicación con su ramal en internet me pidieron información sobre brujas y misterios a lo largo de la historia de Andújar. Por lo visto todo ese ámbito celado de los enigmas tiene su público y no es muy minoritario. Digo además esto porque hace un par de semanas, un grupo de investigadores en parapsicología ha vuelto a insistir en estudiar la presencia de espíritus y extrañas representaciones sombrías en algunas dependencias del palacio de los Niños de Don Gome.

Se pusieron a ello, y, uno de los encargados de transcribir las psicofonías y aspectos espectrales, qué sería lo que percibió, que con toda su experiencia en estos temas, a media faena dijo que no quería seguir y poco menos que salió pitando del lugar. Toda una metáfora de la Andújar fantasmal, pero encarnada, palpable, fuera de cualquier poltergeist, y que de algún modo comentamos en los medios, y que yo particularmente recalco con frecuencia para describir la actual actitud de muchos iliturgitanos.

Si vemos esas otras definiciones de fantasma en el diccionario, al margen de esas almas que sin el toque de lo sagrado se manifiestan entre los vivos tendremos varias aportaciones para señalar lo que ocurre por los pagos locales. La gente no pisa el suelo se vuelve irreal y se imagina para sí una personalidad ficticia. Cuesta mucho palpar de verdad cómo estamos, dónde estamos, hacia dónde vamos, como comunidad en desarrollo. Hay una obsesión generalizada por ciertos temas, los convertimos poco menos que en sagrados, mientras que a muchas otras circunstancias le damos la espalda, aunque sea vital el afrontarlas para despegar, levantar el auténtico ánimo de la convivencia.

Al mismo tiempo en Andújar, presumimos de un montón de cosas, que no son ciertas. El pasado domingo se lo decía, que nos creemos el centro del universo, Y claro, eso es ser unos fantasmas. Y es peligroso, porque tenemos levantados los pies del suelo y no pisamos la realidad, que además ahora se ha vuelto especialmente cruda y sensible. Así que aquel "sanbenito" que un día nos endilgaron, de tener nuestro arriate propio bien regado de fantasmas, misterios y brujas, puede que sea verdad. Aunque su autenticidad se asiente más que en supersticiones y leyendas (por cierto bien hermosas que son muchas de nuestras leyendas) en un relato más actual y ramplón, en una personalidad de ahora que no quiere escuchar los espíritus de nuestra alma colectiva. Que hoy por las noches, nos tira de los pies, a ver si espabilamos.

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