El chófer que atropelló al PSOE andaluz
JUAN ESTEBAN POVEDA
De empleado municipal a conductor del director general Guerrero, ha reventado la campaña socialista con su historia de coca y lujos con dinero de los ERE. En Llanos del Sotillo nunca habían visto tantos periodistas como estos días. El pueblo hierve desde que el lunes el nombre de uno de sus vecinos, Juan Francisco Trujillo Blanco, saltase a las portadas de todos los medios de comunicación por sus revelaciones sobre el escándalo de los ERE. Trujillo aseguró que junto a su ex jefe, el cesado director general de Empleo Francisco Javier Guerrero, había invertido en fiestas, lujos y cocaína buena parte de los 900.000 euros en subvenciones concedidas por el propio Guerrero a empresas fantasmas de Trujillo.
Trujillo, de 41 años, vive en el pueblo «desde siempre». En la casa de color albero de la calle Madreselva habitan, además de Juan Francisco, su esposa y su hija, de 20 años. Estudió en las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia. Desde su juventud, en Andújar lo vinculan al PSOE, «pero desde que se fue a Sevilla no participa en la vida orgánica de la agrupación de Andújar». Su primer empleo fue de auxiliar administrativo en el Ayuntamiento de Andújar. El que fuera alcalde Ángel Menéndez lo fichó luego de chófer. Menéndez fue designado ya en los 90 delegado de Economía de la Junta en Jaén. Y se llevó a Trujillo de chófer. Después pasó a trabajar en Sevilla. A partir de 2001 a las órdenes de Francisco Javier Guerrero. Hasta el lunes pasado, el de los ERE. Ahora, el de la coca.
Negocios subvencionados
«Llevaba un tren de vida alto, más alto de lo que puede corresponder a una persona que vive de su sueldo», dicen de él en Llanos y Andújar. Aunque algunos vecinos dicen haberse enterado por la prensa de que le llamaban 'el ministro', sí era conocido que tenía negocios a medias con el que fuera alcalde pedáneo, Isidoro Ruz, y su esposa y sucesora el en cargo, Trinidad Lorenzo, ambos bajo las siglas del PSOE
Como empresario, su mejor momento llegó el 16 de febrero de 2004. Ese día recibió tres subvenciones. Casi millón y medio. En realidad dos a fueron para empresas a su nombre. Una de 450.000 euros para unas casas rurales en la sierra de Andújar, fue su mejor negocio. Llegó a comprar el terreno. Según consta en la documentación recopilada por la Policía en una exhaustiva investigación, compró la parcela por 60.000 euros. De las casas nunca se supo. Pero él vendió luego el terreno por 210.000 euros. Otros 450.000 euros le fueron concedidos para una empresa de muebles que nunca tuvo actividad.
Además, Isidoro Ruz fue beneficiado con otra subvención de 450.000 para montar una granja de pollos. Posteriormente Trujillo apareció como socio y luego se quedó con la sociedad. Nunca hubo pollos, y sí negocios hosteleros. Dos restaurantes y un hotel (cerrado ahora). Guerrero firmó las tres subvenciones y el IFA libró el dinero.
Según declaró Trujillo a la Policía, aquellos fueron los años de las fiestas, la coca y los lujos diarios. El colofón llegó el 17 de abril, cuando Guerrero firmó la prejubilación de la señora Blanco con una póliza de 125.000 euros. La prejubiló en Hitemasa, una empresa donde también aparecen Juan Lanzas, su esposa, el fallecido César Braña y otros nombres jienenses que trascendieron hace un año, cuando estalló el escándalo de los ERE. La mujer no vio el dinero. Trujillo admitió a los agentes que él, su hijo, lo cobró.
La estrella de Trujillo entró en declive en 2008. Ese año la Agencia Tributaria detectó que las empresas del chófer no habían declarado las subvenciones. Los juzgados de Andújar abrieron diligencias y acabaron imputándolo. Se informó a la Junta , aunque según ha dicho Trujillo a él nadie le ha pedido que devuelva nada. Documentalmente este hecho lo constató la Policía de Jaén, que aseguró en un informe fechado el 24 de noviembre -20 días antes del registro a la casa del ex chófer- que «por parte de la Junta de Andalucía no se ha realizado ninguna actividad ni de tipo penal ni de tipo administrativo para la recuperación del dinero».
A la calle y al juzgado
En julio de 2009 lo que sí hizo la Junta fue despedir al ex chófer Trujillo. El motivo fue una baja no justificada. Nueve meses antes había cesado Guerrero.
A finales de 2010 estalló el escándalo de los ERE en Mercasevilla. En abril de 2011 El Mundo reveló que Guerrero había prejubilado a la madre de su chófer. El cerco se estrechaba. A principios de noviembre, la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía de Jaén recibió un soplo. Las imputaciones hechas por la Agencia Tributaria dormían en sueño de los justos en los juzgados de Andújar, pero resucitaron al calor de la nueva investigación sobre las subvenciones. Un juez ordenó el registro de la casa de la calle Madreselva el 15 de diciembre. Y al declarar como imputado, saltó la bomba: acusó a Guerrero de aconsejarle crear empresas para que pasarle fondos. Y dijo que se gastaron «la mayor parte del dinero» el cocaína, fiestas y lujos.
Sus palabras trascendieron al llegar al juzgado de Mercedes Alaya, que ha reclamado el caso. Y la escandalera mediática que se ha formado con el gancho de las fiestas, y la coca -y el fondo del descontrol en las ayudas para el empleo- se ha convertido en un bólido descontrolado que está atropellando a todo el PSOE andaluz a poco más de dos meses para las elecciones.