Recordatorio
Acaba de iniciarse la campaña oficial, de cara a las elecciones generales del próximo día 20; la otra, la extraoficial, la hemos venido padeciendo durante meses. Pero ahora, tocan las promesas mitineras, para conseguir el voto. Pues bien, ahora, también es hora de recordar no ya lo que fueron promesas, sino afirmaciones rotundas, al día de hoy sin cumplir, por lo que a la ciudad de Andújar se refiere y así refrescar la memoria de tanto olvidadizo.
ISABEL RECA
Por empezar por algo, que es de lo más antiguo, pero a la vez de lo más reciente en volver a reivindicar por enésima vez, el agua en el entorno del Santuario de la Virgen de la Cabeza, que ha sido más fácil que el Vaticano la convierta en Basílica, que el gobierno de la Nación y la Junta de Andalucía, bastante más cercanas, en cuanto a kilómetros se refiere, ejecuten el proyecto, que data de cuando la Expo de Sevilla, es decir de 1992. Mira que ha llovido, pues ni agua, habrá que esperar que el lince cambie su ruta y deje de pasar por donde se supone deben ir las tuberías, y menudo es el lince, de ahí su nombre.
Más, se habló de un puerto seco, de una intermodal. No sabemos si es que la palabra puerto se asocia con agua, dulce o salada, y aquí, salvo que se vuelva a inundar El Sotillo, parece que no hay suficiente, como para construirlo, aunque se hable de seco.
Esa es otra, las inundaciones. Hasta ahora, en lo que va de otoño, las lluvias se están comportando, porque no vemos que las obras que se emprendieron desde el gobierno nacional estén finalizadas, o al menos eso parece. Claro que, con tanto ir y venir las transferencias del Guadalquivir, de Madrid a Sevilla y viceversa, a lo mejor no se sabe todavía quien tiene que terminarlas. ¡Y hablaban de integrar el río en la ciudad!, ni que Andújar fuera Córdoba, en los años de la alcaldesa Rosa Aguilar; con ocho años de alcalde del PP, la llevamos cruda.
De Innovandujar, para que vamos a hablar. Estamos en crisis económica y quizás nunca, ¿o sí?, sabremos porque nunca llegaron las que se comprometieron, ni los acuerdos aprobados en el Parlamento Andaluz.