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PUENTE ROMANO DE ANDÚJAR. ANDÚJAR IDEAL
Nombres para la ciudad

Nombres para la ciudad

OPINIÓN ·

«Nuestra casa está hecha de nosotros, de lo que somos y de lo que fueron nuestros antepasados y también la ciudad es nuestra casa una construcción de identidad»

ALFREDO YBARRA

ZAGUÁN

Domingo, 26 de mayo 2024

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Hoy para escribir estas líneas no miro el ordinario trasiego del local presente perceptible, ni la actualidad informativa que cae delante de nuestros ojos. Es verdad que tampoco lo hago mucho. Prefiero discurrir por las sendas de la memoria iliturgitana, por los vericuetos de sus sentires, por los páramos, por los oteros, por las fértiles vegas de sus entretelas.

Nuestra casa está hecha de nosotros, de lo que somos y de lo que fueron nuestros antepasados. También la ciudad es nuestra casa, una construcción espacial y anímica que genera identidad, conciencia de pertenecer a una colectividad a partir de compartir unos rasgos propios. Pero también la ciudad modela nuestra percepción, nuestro pensamiento. La ciudad nos construye por fuera y nos hace por dentro.

Y me viene a la mente la ciudad de las palabras, la ciudad nombrada. La palabra no es solamente la voz que entretiene y comunica, el vocablo que trasmite información, deseos, recuerdos, órdenes. La palabra es nuestro hogar. El lenguaje es una habitación que nos esculpe. La palabra moldea, en su voz, nuestra experiencia.No hay ciudad sin palabras ni palabras sin grupos humanos, sin lugares compartidos. Con palabras nos expresamos, compartimos, debatimos, amamos, nos divertimos. Las palabras, a menudo, llaman a la vida y le preguntan. Sin una palabra compartida no se habría hecho nada de cuanto existe.

Me fijo en el nombre de mi ciudad. Andújar, la 'Andūšar' árabe, la prerromana Andura. Toponímico de origen ibérico que significa 'abundancia de agua rasgo ostensible de este emplazamiento que se encuentra a orillas del Guadalquivir, y desplegado junto al Jándula y el Yeguas, y a arroyos como el Mestanza, Martín Gordo, Malillo, Escobar, Salado, Minguillos,..., mientras que en su suelo urbano palpitan aguas freáticas que imprimen un carácter especial a la ciudanía (algo por cierto poco estudiado).

Andura estuvo bajo la influencia de lo que se llamó Obulco (Porcuna) capital en la zona de los túrdulos (turdetanos), herederos de los tartesios. Andura, con la dominación árabe, se transforma en 'Andūšar'. De 'Andūšar se pasa a Andújar, tras la toma de la villa por Fernando III, el Santo, en 1225. Los caracteres finales del vocablo se representarán en castellano, en los primeros momentos, con su equivalencia fonética, x (Anduxar). Andura como asentamiento humano tiene todavía muchas lagunas históricas, y en la época romana no hay constancia física de ella. Sí es un anterior referente poblacional la cercana Isturgi íbero romana, en la zona actual de Los Villares. Pudo ser Andura un topónimo que se refiere a un paraje.

La construcción del puente a finales del siglo II d.C., en tiempos de Séptimo Severo, sería un sobrado reclamo para generar en sus inmediaciones un emplazamiento estable (a la sombra de Isturgi), aunque fuera en principio de poca entidad. Las posibilidades económicas que el puente creaba, el tránsito de personas y mercancías, eran un aliciente. La historiografía poco o nada dice de la primitiva Andura, pues no hay referencias arqueológicas ni escritas. Como dato curioso diremos que los cronistas constatan que fue Epafrodito andurensis quien sería el primer andujareño conocido documentalmente. Durante algunos siglos coexistirían Isturgi y Andura, siendo esta última un poblado o alquería que en el siglo VIII d.C. crecería decididamente, coincidiendo con la decadencia final de Isturgi.

Es en el periodo histórico del Al Andalus, en el tramo final del emirato independiente, cuando hay certeza histórica de la existencia de Andújar. Se trata de la primera cita musulmana sobre la población, en la época del emir Muhammad I (852-886) perteneciente a la dinastía Omeya de Córdoba. En el 854 Muhammad envió a dos de sus lugartenientes junto con los hasans (guerreros tribales) a tomar el valle del Jándula.

Al hacer alto en lo que hoy es Andújar se enfrentaron a ellos los emboscados toledanos, entablándose combate, con numerosos muertos. Algún tiempo más tarde, el emir Άbd Allăh (888-912) ordena al gobernador de la cora (demarcación) de Jaén, que refuerce la muralla andujareña, y concentre la población dentro de ella porque eran muchos los ataques que sufrían los campesinos del entorno por parte de la nobleza hispanoárabe rebelde. Según las opiniones entendidas se sitúa el nacimiento palpable de la actual Andújar en el 888, convirtiéndose en una de las principales localidades de la zona.

En fin, siento la ciudad como una casa de palabras, como un corazón que me nombra; como una idea, como una concepción trascendente.

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