Jorge Cecilia lanza un entusiasta y profundo pregón de Semana Santa de Andújar

Cecilia, durante su declamación. /J. C. GONZÁLEZ
Cecilia, durante su declamación. / J. C. GONZÁLEZ

Su declamación estuvo marcada por su impronta cofrade y recorrió con plegarias los momentos más culminantes de la Pasión de Jesús que las ligó a los rincones de la localidad

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDUJAR CORRESPONSAL

El pregonero de la Semana Santa 2019, Jorge Cecilia Escribano, cumplió uno de sus sueños al convertirse en el declamador oficial de la Semana de Pasión andujareña. Evidenció que el mundo cofrade lo lleva grabado con fuego en sus venas desde la cuna y le dedicó los versos a las personas que le han marcado su vida.

Cecilia emuló el papel de llamador que abre de par en par las puertas de las iglesias para mostrar la pasión que reflejan las imágenes por las calles, y con una forma entusiasta y pasional, fue describiendo y cincelando plegarias a los pasos que configuran una emergente manifestación religiosa que fue declarada Fiesta de Interés Turístico de Andalucía en el año 2011. Se acordó de los músicos, de los costaleros, de las personas que portan las velas y dedicó sus palabras a Andújar «a los cofrades y que no son cofrades que esperan todos los años que se abran las puertas», proclamó. Su verbo estuvo aderezado con los sones de las marchas procesionales

Detalles

El recorrido de su pregón lo inició en la Semana Santa Chica de la SAFA en la mañana del Viernes de Dolores. Describió como esa noche, la procesión de la Ropera estrena este año el Cristo de la Salud, que acompañará a la Virgen de los Dolores. Fue incardinandolos hechos de la Pasión de Jesús con los rincones más señeros de Andújar «dicen que vieron a Jesús cruzar por el puente romano a lomos de una mula». Narró el contraste que se vive en la mañana radiante del Domingo de Ramos con el tono lúgubre que adquiere con Jesús Nazareno y el susurro dramático de San Juan a María por la noche.

Su declamación subió al Santuario para acompañar al Cautivo de Sierra Morena, bajó a Andújar para alentar a la Providencia en la noche del Martes Santo y se trasladó a Capuchinos para ver la Agonía de Cristo y en su pretorio de Santa María. Relató como es sentenciado por el antiguo hospital y cae ante tanta afrenta. Se detuvo en la Esperanza de «su corazón» y narró como es cobijada por los brazos de una madre. Aquí, Gracia Morena dedicó una magistral saeta a la Virgen de las Angustias. Conmovió con el último suspiro de Cristo en la tarde el Viernes Santo y se compadeció de una atribulada María en su soledad, para anunciar por San Eufrasio la Resurrección.