Lanzanmiento de pétalos a la imagen por parte de las monjas trinitarias. / J. C. GONZÁLEZ

La Inmaculada llena de esperanza las calles de la ciudad con su procesión

Esta imagen, incardinada en la historia de la ciudad, hizo ayer el primer desfile procesional por las calles de la ciudad en pandemia

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR

La imagen de la Inmaculada ha podido salir hoy por las calles de la ciudad para alborozo de los cofrades y devotos. También ha tenido la oportunidad de acercarse a los corazones de la ciudadanía que salió esta mañana a las calles con devoción y la saludó de una forma solemne de sus balcones.

Esta procesión fue la última que se celebró por las calles antes de la llegada de la pandemia. Solo se pudo celebrar antes del decreto de Alarma el Vía-Crucis Cuaresmal de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna por las calles adyacentes a San Bartolomé, una semana antes del confinaniento.

Las jadeantes y jubilosas campanas del convento de las Monjas Trinitarias repicaron sin cesar gozosas, porque la Inmaculada transitaba por los rincones de la ciudad y con sus pétalos lanzados desde las alturas perfumaron el fervor popular del que se vio envuelto ayer la ciudad. La Misa, presidida por el arcipreste de la ciudad, Pedro Montesinos, en la abigarrada y coqueta capilla, preludió una procesión donde volvieron a acompañar los integrantes de la Corporación Municipal, con el alcalde, Pedro Luis Rodríguez, y el inspector-jefe de la Policía Local, Miguel Soria, a la cabeza del cortejo, junto con miembros de la Hermandad y del presidente de la Agrupación de Cofradías, Alfonso Soto.

Escenas de prepandemia

Las cofradías de Pasión y Gloria no faltaron en la comitiva y portaron sus insignias y estandartes. Reeditaron escenas de antaño y solo las mascarillas recordaron a los presentes que la pandemia sigue aún presente. El paso de la Inmaculada llevó crespón negro por los fallecidos por coronavirus y en especial, por responsables de la hermandad que han perdido la vida en este periodo de pandemia. Y no faltaron los sones cómplices de la banda Maestro Amador.

El recién nombrado hermano mayor de la Inmaculada, Sergio Blanco, mostró su orgullo porque este desfile procesional rememorara la antigua normalidad y deseó que vaticinara el desarrollo normal de las procesiones en Andújar. «Igual que lo hemos hecho nosotros, esperamos que el resto de las cofradías recuperen ese ansiada nueva normalidad que tanto deseamos todos», anheló. Además, la lluvia venía amenazando toda la semana y solo hizo acto de presencia en la madrugada, por lo que la procesión pudo realizar su recorrido.

La devoción a la Inmaculada está intrínsecamente relacionada con la historia de la ciudad, y además con semejanzas a la situación actual. Todo ello se debe a la visión de la madre trinitaria Sor Lucía, que en el año 1680 que intercedió ante la imagen de la Inmaculada para que librara de una epidemia mortífera que asolaba a la ciudad por aquel entonces. Los remedios que le encomendó La Inmaculada fueron reformar el Estado Eclesiástico, suprimir las representaciones teatrales y favorecer la celebración anual de la Inmaculada en el convento de Monjas Trinitarias. La procesión de ayer hizo renacer de esperanza y optimismo a la ciudad.