Benito Martínez, segundo por la derecha en la frontera de Ucrania.

La Iglesia Evangélica, con los necesitados de la ciudad y del mundo

La obra social los caracteriza en la ciudad y participa en conflictos como la guerra de Ucrania

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ

La Iglesia Evangélica lleva ya arraigada en la ciudad desde hace 43 años. La obra social es su actividad preponderante, tanto en la sociedad andujareña, como a nivel nacional e internacional. En Andújar es una de las coordinadoras del Banco de Alimentos y ha percibido como la pandemia ha cambiado el perfil de las personas atendidas.

Benito Martínez es el pastor en Andújar y, a la sazón, es coordinador nacional del departamento de Acción Social de las iglesias de las Asambleas de Dios. Esta responsabilidad le permite participar en una emergencia que se produce a nivel internacional como en la guerra de Ucrania. «Aquí las iglesias evangélicas se activaron y pudimos recoger ofrendas por valor de 50.000 euros», señaló Martínez, quien se ha trasladado dos veces a Polonia, para atender a los refugiados ucranianos, en concreto en los meses de abril y de agosto. También han llevado alimentos a través de varias ONG. La Iglesia Evangélica se está centrando en la frontera de Polonia con Ucrania. «Hemos llegado a dar 2.000 comidas al día», confesó. Todas estas ayudas se canalizan a través de la asociación 'La Silla Vacía'. Pide en este apartado el poyo de la sociedad iliturgitana.

Las iglesias evangélicas se convirtieron en campos de refugiados. «Aquello es impresionante, porque vemos a un panorama desolador con autobuses se niños y de familias que habían perdido a sus seres queridos o divididas porque los hombres se quedaban en el frente y vimos a mayores llorando», señaló Martínez quien ha visto la calamidad humana, «hay que gente que solo crea sufrimiento y muerte por el ansia de poder y la vanagloria y vemos que arrasan y destruyen». La desolación se dulcificaba con la entrega de golosinas y peluches y las muestras de cariño.