ZAGUÁN
Con toda seguridad la revelación, conocimiento, divulgación y protección del patrimonio, junto a la promoción cultural que en torno al mismo hay que concretar es ... algo fundamental para que un lugar se desarrolle con porte y vigor. Ese aliento si se desarrolla con eficiencia va a potenciar un desarrollo colectivo que va a insuflar autoestima y un sentimiento identitario comunitario. Eso unido a una apuesta por la cultura de fondo, la honda, la que promueve el pensamiento crítico, un sistema de valores, el razonamiento cultivado y la creatividad; la que teje vínculos comunitarios, va a ser pieza clave en la cimentación de un alma ciudadana cimera. Una cultura que es simiente para que la población no sea mera espectadora, sino intérprete activa y humanista de su destino, que va a tener una personalidad propia movilizadora de grandes dinámicas. Un desiderátum por el que Andújar debiera firmemente apostar. Siempre que puedo lo enfatizo: Andújar será a través de la cultura, o no será.
Y digo esto porque el pasado miércoles se presentaba en el Palacio de los Niños de don Gome y se inauguraba en el altozano de la Marquesa, junto a los restaurados lienzos de la muralla almohade, una maqueta escultórica de la ciudad. Obra del artista Manuel López Pérez. La obra trata de contribuir al conocimiento del patrimonio histórico local mediante una representación de la ciudad en el siglo XVII, periodo clave en el devenir histórico local. Viene a ser un buen instrumento pedagógico y divulgativo. Y se enmarca en la colaboración entre el Ayuntamiento de Andújar y la Asociación Amigos del Patrimonio, de la que surgió esta iniciativa. En un principio la maqueta se concibió para rememorar un momento histórico como fue la entrega en 1225 del castillo de Andújar a Fernando III por el emir de Baeza Abda la Abu Muhammad al-Bayasi. Pero luego sus promotores pensaron que era mejor recrear la ciudad del siglo XVII que era más ilustrativa de la evolución histórica de la misma. Aunque en la obra no faltan algunas referencias anteriores como la batalla de Alarcos, y la de las Navas de Tolosa, que supuso un punto de inflexión definitivo en la historia de la Península Ibérica y la consideración de Andújar como un enclave estratégico decisivo en el desarrollo de las conquistas cristianas. También en esta reproducción artística, por ejemplo, aparece una referencia a la concesión del título de ciudad de manos del rey Juan II en el año 1446.
Luis Pedro Pérez, catedrático de Geografía e Historia y presidente de la Asociación Amigos del Patrimonio de Andújar explicaba, con su acostumbrada elocuencia lo que esta obra escultórica representa. Se remontó al medievo e hizo un recorrido muy ilustrativo de diferentes momentos históricos para la ciudad. En fin, esta maqueta muestra una parte de lo que patrimonialmente ha sido Andújar, una herencia y unos valores. Pero, la ciudad ha visto desaparecer joyas de su mayúsculo acervo, de su legado histórico, por distintos episodios (bélicos principalmente), pero también por especulación, desidia y pusilanimidad. Este desinterés e indolencia de los iliturgitanos por los diferentes valores patrimoniales de la ciudad ha marcado un notable perfil de su personalidad. Antes que nada deberíamos apostar por el conocimiento y conservación de ese gran caudal, discernir su significado, su trascendencia como aliento para labrar un futuro más lúcido y audaz. Son los monumentos, pero también, obras artísticas de todo tipo, personajes relevantes, documentos y hechos históricos, el patrimonio etnográfico y antropológico,…, Ese legado es nuestra memoria colectiva. En Andújar falta un trabajado camino de introspección, de autoconocimiento, un camino que desemboque en la percepción de que Andújar no necesita explicarse, sino que a través de su patrimonio y de su cultura, el alma de Andújar es puro pálpito cotidiano que se siente y se vive. Para hablar de la ciudad iliturgitana podríamos perfectamente parafrasear al escritor y periodista Manuel Chaves Nogales, una de las mentes más lúcidas de su época, que escribía en uno de sus ensayos: «la tragedia de Andalucía es su ausencia de reflexión». En el mismo ensayo hacía una profunda crítica sobre la falta de memoria histórica y análisis cívico.
La maqueta en definitiva es una metáfora de una Andújar que en muchos momentos históricos ha sido fanal y campana de Andalucía. Una ciudad que se ganó su título de «Muy Noble y Muy Leal» de manos del rey Enrique IV por la fidelidad de sus habitantes a la corona. Andújar desde su total ocupación cristiana en 1226 y hasta 1236 en que los cristianos conquistan Córdoba fue cuartel general de las fuerzas castellanas. Fernando III le otorgó a Andújar una versión del Fuero de Cuenca y la ciudad pasó a depender directamente de la Corona, consolidando su estatus jurídico dentro del Reino de Jaén. El escudo de la ciudad tiene tres cuarteles. El rey Fernando III el Santo otorgó a la ciudad el tercer cuartel (inferior), que representa el puente sobre el Guadalquivir (con ondas de agua, un pez y dos llaves), simbolizando su importancia en la reconquista y la guarda de la frontera. Vendrán luego muchas más historias, mil vicisitudes dignas del recuerdo. Que esta referencia artística que se acaba de inaugurar y una actitud inquiriente con nuestra cultura, con nuestro pasado, con nuestra memoria, nos den la perspectiva y el vigor para regenerar el espíritu de una ciudad profundamente sobresaliente.
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