Plantaciones de girasoles en el camino de la Alemedilla, en las inmediaciones de la carretera de Los Villares de Andújar. / J. C. G.

El girasol se convierte en la gran alternativa de la zona en época de sequía

Este cultivo, inédito enla zona, releva a plantaciones arraigadas como el maíz y el algodón lastradas por la escasa dotación de agua

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ CORRESPONSAL

Las inmediaciones de la ciudad ofrecen en estos días un aspecto inédito, llamativo y colorista con el cultivo de los girasoles por distintas parcelas del entorno, que ha sido siempre residual e insignificante, y que ha arrinconado a cultivos tan tradicionales en estas fechas como el maíz y el algodón, que en esta campaña son irrelevantes. El girasol siempre ha sido muy preponderante en las campiñas sevillanas y cordobesas y en estos días los vecinos y viajeros disfrutan de una estampa novedosa por la campiña jiennense.

Detrás de este hecho sobrevuelan la sequía, la actual guerra en Ucrania y la nueva capacidad de reinvención de los lugareños ante las terribles adversidades que se presentan. «El grano ha subido de precio y el girasol necesita menos dotación de agua», explicó el jefe de explotación de la Comunidad de Regantes del Rumblar. Este año no habrá maíz y se pueden perder cosechas perennes como la alfalfa. Entre 400 y 500 hectáreas de girasol se han sembrado, que está favoreciendo la polinización a las abejas.

Escaso algodón

Las administraciones obligaban otros años a dejar terrenos vacíos para el cobro de las subvenciones de la PAC, pero este año se ha permitido que se siembre todo. «Algodón va a haber muy poco, porque la dotación de agua que han dejado para la cabecera es muy insuficiente», argumentó Delgado, quien urge a que se modernice a toda la Comunidad de Regantes del Rumblar, «porque no podemos permitir que nuestros agricultores se queden con apenas dotación de agua, porque al no estar modernizados aún el agua se pierde y se evapora y de los escasos 500 metros cúbicos que se nos conceden solo llegan a las parcelas unos 350 y el agricultor necesita el agua para sus cultivos», esgrime Delgado, quien considera que es una «injusticia» que las administraciones tengan paralizado este proyecto, «porque creo que ya nos toca, porque las instalaciones tienen 90 años y porque tenemos que asumir muchos costes». Delgado añadió que la situación de sequía ha agravado el desarrollo de los cultivos en una zona de riego de unas 5.500 hectáreas que deja un movimiento económico de unos 25 millones de euros, «y este año vamos a llegar apenas a los ocho o diez millones, por lo que se va a perder mucho dinero», alerta.

Unos 2.300 agricultores conforman esta comunidad de regantes. La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha planteado 110 proyectos en Andalucía para que el Ministerio de Transición Ecológica ejecute con los Fondos Next Generation, de los que la modernización de los sistemas de riego del Rumblar está entre las prioridades.

El pantano del Rumblar solo alcanza el 17% de su capacidad, lo que se halla en peor situación que otros embalses, lo que provoca que otras comunidades si tengan más dotación, «se sabía desde un principio nuestro pantano era deficitario y no se ha tomado medidas para atajar la problemática», lamentó Rafael Delgado. El calor de mayo provocó la pérdida de aceituna, que está amenazada por la falta de agua. «Ahora necesitamos que las lluvias del otoño ya lleguen para septiembre», avisó el jefe de Explotación del Rumblar.