Dolor en calles y templos de Andújar en Viernes Santo

Jesús Nazareno, 'Señor de los Señores' a la salida del templo de San Miguel. /J. C GONZÁLEZ
Jesús Nazareno, 'Señor de los Señores' a la salida del templo de San Miguel. / J. C GONZÁLEZ

Completó su recorrido 'El Señor de los Señores', acortaron su trayecto la Virgen de las Angustias y la Soledad y suspendieron sus procesiones Los Estudiantes y el Santo Sepulcro

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR CORRESPONSAL

Dolor en las calles de Andújar por las últimas horas funestas de Jesucristo y también de dentro de los templos, porque la lluvia (no tan intensa) hizo sus estragos y motivó la suspensión de las procesiones de 'Los Estudiantes', Santo Sepulcto y recortó los recorridos de Las Angustias y La Soledad. Sí transitó por su recorrido habitual Jesús Nazareno 'El Señor de los Señores' y ha sido uno de los contados pasos que completó su trayecto habitual, aunque cayeron una gotas en un punto de su procesión.

La mañana del Viernes Santo andujareño se desperezó dispuesta a asistir al pasaje completo de la Pasión y Muerte de Jesús. Una ligera neblina cubrió el cielo, pero el sol fue ganando terreno para presidir una procesión con tintes enjundiosos y que se remonta por los senderos de la historia iliturgitana.

Cerca de las 11 de la mañana, salió majestuoso Jesús Nazareno 'El Señor de los Señores' por las artesonadas y enhiestas puertas de la parroquia de San Miguel, ante el clamor de la multitud. Esta procesión mantiene sus elementos identatarios como el trombón de antaño cuyo sonida evoca la épocas pasadas. Dos saetas, los sones de la banda de los Sanjuaneros de Huelma y la gente que se agolpó para saludarlo.

El ímpetu y tesón de las hermanas costaleras para sacarlo del templo y su porte ceremonioso como la seda a la hora de llevar al paso llegó al corazón de la gente. Su tránsito es amor puro y verdadero. Jesucristo no estuvo solo en ese tránsito tormentoso camino havia 'El Gólgota' andujareño, porque la gente se agolpó en las calles para ejercer de Simón el Cirineo. Quiso alentarle en el camino tortuoso hacia la muerte, tras ser humillado y ultrajado. La procesión del 'Señor de los Señores' está plagada de costumbrismo y arraigada en el alma de Andújar.

Virgen de las Angustias

Y Andújar pudo contemplar a esa Madre consternada que abraza en su Hijo que acaba de mprir. Aguanta brazo sus brazos no solo el dolor de la muerte, sino del odio y de la incomprensión que muestra una parte de la humanidad.

El Viernes Santo andujareño volvió a reeditar una de esas estampas clásicas. A las seis de la tarde, la ciudadanía volvió a agolparse en la bulliciosa calle Ollerías para presenciar la salida imponente de la Virgen de las Angustias por la puerta de la capilla de San Juan de Dios.

Su cortejo de mujeres de mantilla volvió a impresionar y paseó su restauración de la media luna de orfebrería de plata. El cielo se oscureció de pena al contrafernizarse con la angustia y atribulación de María y empezó a descargar una leve llovizna que obligó a recortar el recorrido. Se recogió la Virgen de las Angustias cuando no cayó la noche. Y mientras, en la iglesia de San Bartolomé se decidía la salida de sus pasos. Las tallas del Cristo de la Expiración y la Virgen de la Amargura (Los Estudiantes) no salieron. El Santo Sepulcro, con su cuerpo de portadores y soldados romanos, estaba presto a salir (se abrieron las puertas del templo), pero la ligera llovizna los disuadió y el templo se volvió a cerrar para ellos. Ante la desolación, trataron de conformarse con unos pasos hacia adelante y atrás dentro de la iglesia al compás del tambor y de la campanilla.

Y sí salió por las calles del barrio La Soledad, no entró en Tribuna, porque una pena vagó errante por las calles de San Bartolomé ante el apoyo de las gentes de la barriada, que se confabularon con la turbación y la mirada perdida de una Madre que acaba de dejar a su Hijo en el Sepulcro. Es la pena de tantas madres que sufren hoy en día por los problemas que asolan a los suyos.