Cultivos de algodón en la carretera que conecta Andújar con el poblado de Los Villares. J. C. gonzález / J. C. G.

Los cultivos de la Campiña jienense se hallan en situación extrema

Los responsables de las asociaciones agrarias de la zona avisan que la falta de lluvia y el calor merman la producción de los cultivos

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ CORRESPONSAL

Las pésimas sensaciones que para el campo están dejando la pertinaz sequía y las tórridas temperaturas, se dejan notar de una manera muy sensible en una zona como la de Andújar y su entorno, en donde su fértil vega y su extensa campiña le dotan de un enorme peso específico al sector primario por la variedad de cultivos que se plantan.

El 14% de capacidad del pantano del Rumblar ha encendido las alarmas y solo unos meses otoñales lluviosos salvarían la situación. Este embalse abastece de agua potable a Andújar y sus pueblos de alrededor y de riego a la comunidad de regantes de la zona que abarca un total de 5.000 hectáreas, que tiene limitado su riego porque a algunos cultivos como el algodón solo le han concedido un 15% de lo que necesitan. «Nos van a cortar el agua para los riegos y solo quedará para el agua la subsistencia y el consumo», avisa el delegado local de Asaja, Miguel Girón.

Este dirigente agrario constata que el algodón está sufriendo lo que se denomina 'estrés hídrico' «ahora necesita más agua y la sequía y la limitación de riego están lo están mermando, pese a que algunos algodones se están salvando», precisa Girón. Añade que los episodios de calor han dañado el fruto del olivo y del girasol. «Vamos a tener un desastre de cosecha de aceituna», vaticina el responsable de Asaja.

Respecto a la ganadería, Girón reseña como le tienen que llevar el agua en cubos. «El campo está en números rojos y no vemos los beneficios de los decretos que no están consensuados con los agricultores y el sector no puede asimilar más costes, porque la gente ya no puede echar más abonos a los cultivos», lamenta Girón, quien reclama un reparto más justo de la PAC, «que nos está perjudicando mucho», indica.

UPA

El delegado de la Unión de Pequeños Agricultores, UPA, Juan Santamaría incide en la pérdida de frutales en la zona de la Isla y su entorno, «y porque con los pozos y albercas estamos salvando mas a o menos la cosa», ataja. Un dato revela como está la situación, «todos los años mis melocotoneros me echan entre 80 y 90 kilos por árbol y este año apenas he cogido 10 kilos». Recalca que muchos melocotones se han quedado muy pequeños. Afirma que en la zona del Rumblar apenas se va a coger algodón, de ahí que el girasol se haya presentado como alternativa. Respecto a la aceituna, aventura una pérdida muy grande si no llegan pronto los lluvias. Por otra parte percibe que el cultivo del algodón y de la aceituna se puede salvar en la zona de la vega. «Pero todos los cultivos de secano están muy mal», dice.

La Coag no ve muy buenos augurios. Su responsable en la zona, Francisco González, asegura que se va a perder más de un 50% del algodón, «los secanos están muy mal y la aceituna también, y la cosa puede empeorar si no llegan las lluvias tempranas en el otoño y no se ven perspectivas de cambio», señala. González asevera que el campo ofrece ahora un aspecto de «ruina». Su organización agraria, que también está muy metida en el tema de la miel, habla de como el calor ha arruinado las buenas expectativas que se cernían sobre el sector.

La plantación de girasol favoreció en un principio la polinización, pero el calor ha echado por tierra todo. Francisco González añade también que las subidas de las materias primas, de la electricidad y del gasoil han lastrado la rentabilidad del sector, «nos están ninguneando como siempre y no podemos asumir los costes que se han disparado mucho»,