Conjugar el ocio y los valores

Participantes ayer en el Parque de las Vistillas. /E-PHOTOGRAMA
Participantes ayer en el Parque de las Vistillas. / E-PHOTOGRAMA

El campamento urbano de verano-inclusivo inculca valores de respeto a chavales de distinta condición bajo un clima de diversión

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZCORRESPONSAL

El campamento de verano urbano-inclusivo alcanza este año la segunda edición y vuelve a disponer como sede permanente al colegio Isidoro Vilaplana y se extiende a varios puntos de la ciudad.

Esta iniciativa la auspició la Asociación Lachirí y este año se ha sumado el colectivo ambiental Ameco. «Piensa en los niños y jóvenes que siempre se han quedado fuera de un ocio alternativo», comenta la presidenta de Lachirí y directora del campamento, Alicia Benítez. También ayuda a las familias que están trabajando para que puedan conciliar su vida laboral y familiar e integra a niños y niñas de varias etnias y culturas y que sufren algún tipo de discapacidad. «Lleva el nombre de inclusivo, porque acoge a todos los niños y niñas sea cual sea su situación económica, raza o cultura, o su diversidad funcional», puntualiza la vicepresidenta de Lachirí, Amparo Picazo.

Este campamento arrancó el pasado lunes día 15 y concluirá el día 31 de este mismo mes. Ya se han apuntado 110 chavales y participan en actividades que tienen como el nexo común un aprendizaje en valores «se habla de la equidad, la igualdad y la libertad, la coeducación y la responsabilidad», explica Benítez. Toda la programación se desarrolla en un clima de ocio y diversión.

Ayer, por ejemplo, participaron en una gimkana medioambiental en el Parque de las Vistillas donde conocieron la flora y fauna de la zona «también hemos planteado tirolinas, piragüismo y subiremos al pantano del Encinarejo», detalla el presidente del colectivo medioambiental Ameco, Emilio Rodríguez, quien ahonda que el ocio impregna todas las actividades, sin olvidar la educación en los valores del respeto y el sacrificio.

Visitas

Todas estas actuaciones se complementan con visitas culturales a los museos y galerías subterráneas de la ciudad, con talleres prácticos con perros, de higiene buco dental, idiomas (con el japonés también), la práctica deportiva y el aprendizaje del baile. También se les proporciona un desayuno saludable. «Todo el voluntariado es profesional, porque tenemos a psicólogos, educadores, artistas, orientadores», detalla la directora del campamento. Recibirán su certificado que le reconocerán su labor.

Esta campamento se sufraga con una aportación mínina que se le ha pedido a los padres y de los colectivos Ameco y Lachirí. El Ayuntamiento cede instalaciones y material didáctico y el Instituto Andaluz de la Juventud también ha aportado un cantidad, pero los organizadores reclaman más recursos externos «ante la demanda que tenemos», aclara Benítez. La iniciativa ha captado el interés de los representantes municipales, porque en el día de su inauguración estuvieron las ediles Alma Cámara y Encarna Camacho. El alcalde de Andújar, Paco Huertas, la ha visitado esta mañana.