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BÓVEDA DEL ANTIGUO HOSPITAL ANDÚJAR IDEAL
Una ciudad literaria (V)

Una ciudad literaria (V)

OPINIÓN ·

Un eximio iliturgitano es Francisco Terrones del Caño, nacido en Andújar en 1551

ALFREDO YBARRA

ANDÚJAR

Lunes, 8 de julio 2024, 12:49

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En medio de la luz y el calor de inflamada inherencia a los veranos de Andújar me topo con la ciudad total, la del soplo eterno. La Andújar de los pasos decididos hacia adelante y la de la pasmosa quietud alienante;la ciudad de la alegría, la timorata, la barroca, la vanguardista, la ombliguista, la cosmopolita, la heterodoxa, la de la peculiar religiosidad, la hechicera, la utópica, la de las luces, la de las sombras. Como una pulsión siento la palabra, la voz, la singular expresión del bulbo andujareño, esa manifestación trascendente del alma del pueblo.

Y es que el verbo es un motor que expresa nuestra existencia individual y colectiva, la mejor manera de comprender la historia (oficial), la intrahistoria, y la historia oculta de esta tierra. La ciudad escrita es como el mejor espejo: mirándonos en él descubrimos quienes somos. Y somos porque nos nombramos y somos nombrados, y porque vamos dando testimonio de nuestra experiencia en palabras compartidas. Unas palabras que sin embargo en muchas ocasiones tenemos impedidas, amordazamos; unas palabras a las que les ponemos anteojeras y tergiversamos en una sesgada visión del universo local, haciendo que, en mucho, la brújula de nuestro futuro pierda el norte. No existe sociedad humana sin lenguaje, y Andújar no existiría sin todo ese cúmulo de palabras que la explican, que dan cuenta de su raíz y de esos personajes que la engrandecieron cardinalmente. Horacio, en sus Odas escribe: «¡Vano el orgullo del sabio y del monarca! Murieron sin tener poeta que los nombre. ¡Vana fue su codicia y vanos sus afanes! Yacen mudos y muertos por no tener poeta.».

Así es importante hablar, aunque sea sólo sucintamente, de la ciudad literaria, de textos, de autores, caso de la de los siglos de oro (XVI-XVII). Un eximio iliturgitano es Francisco Terrones del Caño, nacido en Andújar (1551) y fallecido en la localidad vallisoletana de Villalón de Campos (13-3-1613). Estudió en la Universidad de Baeza y luego en la de Salamanca, en la que se graduó como Maestro en Teología. En 1572 ya es catedrático de Teología Escolástica en el colegio de Santa Catalina de Granada. Gana la cátedra de Escritura en Baeza. Fue nombrado en 1587 canónigo de Sagrada Escritura de la catedral de Granada y contador y visitador del arzobispado granadino. También ostentó el cargo de magistral y luego abad mayor de Aracena. Felipe III lo nombró miembro del Consejo de Indias en 1600. Regentó las sedes episcopales de Tuy y León, y fue predicador de Felipe II y Felipe III, donde brilló extraordinariamente. Es una de las grandes figuras del humanismo español de esta época siendo elogiado por grandes figuras de la Iglesia y las letras. Enterrado en el convento de San Agustín de Mansilla de las Mulas, se sabe que sobre 1651 sus restos fueron trasladados a la parroquia de San Bartolomé de Andújar, a la que había legado, junto a otros bienes, el retablo mayor, que como su sepultura, desgraciadamente desapareció.

Dentro del campo de la oratoria debemos señalar el sermón que predicó en 1597 a Felipe II por la infanta Catalina de Austria y el que proclamó ante Felipe III en las honras de Felipe II en 1598. Fue el principal impulsor de que Andújar recobrara una parte de su supuesto pasado impulsando que en 1597 llegara a la ciudad la reliquia de San Eufrasio, dedicando un sermón a este hecho. El texto del mismo lo recogió años después (1657) Antonio Terrones de Robres en Vida, Martirio, Translación y Milagros de san Eufrasio, obispo y patrón de Andújar. Su Instrucción de predicadores sobre la importancia de la oratoria es uno de los más afamados ensayos del XVII. En 1995 Ricardo de la Cierva publicaría la novela 'Yo, Felipe II: las confesiones del rey al doctor Francisco Terrones'. Su obra fue recopilada en una cuidada edición a cargo de Francisco Javier Fuente Fernández (León. 2001). A menor altura se queda Juan Terrones del Caño, hermano del anterior y autor de un libro de sermones, publicado en Granada en 1613.

Muy interesante es la figura del jesuita Agustín de Quirós, nacido en Andújar en 1566 y fallecido en Puebla (México) el 13 de diciembre de 1622. Se trata de un experto filólogo y exégeta de los libros sagrados. Ingresó en la Compañía de Jesús en 1583, siendo uno de sus miembros más relevantes. Influyó en el establecimiento de esta Orden en Andújar. Fue profesor de Sagradas Escrituras en Córdoba y Granada, rector de Baeza y Granada, provincial de Andalucía entre 1616 y 1621, y visitador de México. Es autor de diversas obras sobre temas lingüísticos y sobre la Escrituras Bíblicas, casi todas recogidas por la Compañía de Jesús. Igualmente su reputada figura hizo que influyera en el humanismo de su tiempo, dictaminando, o directamente participando y prologando la edición de diversas obras de algunos autores, como es el caso de la religiosa cordobesa Beatriz de Aguilar.

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