La ciudad honra la memoria y labor del beato Marcos Criado con unos actos conmemorativos y solemnes

El alumnado del colegio Virgen de la Cabeza deposita flores en su monumento y una Eucaristía agradeció la entrega del mártir

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR

La comunidad educativa del colegio Virgen de la Cabeza sigue honrando la memoria y la labor del beato Marcos Criado con una serie de actividades de reconocimiento a la memoria de este religioso andujareño, del que se cumplen 500 años de su nacimiento.

Un acto reunió junto a su monumento en la fuente erigido en la iglesia de San Miguel Arcángel, al alumnado de Primaria y Secundaria del colegio que la Fundación Educativa Santísima Trinidad tiene en la ciudad andujareña.

La concentración sirvió para ofrecer, ante el busto del beato, un corazón y unas flores con el nombre del centro educativo, demostrando así el fiel compromiso del colegio Virgen de la Cabeza con la labor realizada por el joven trinitario andujareño entre 1522 y 1569, cuando daba su vida por todos desarrollando su labor llevando su fe católica por rincón por donde estuvo hasta morir en el municipio granadino de La Peza un 25 de septiembre. Por este motivo, el Ayuntamiento de Andújar le nombró 'Hijo Predilecto' en el acto del Día de Andújar, que se celebró el pasado 22 de mayo.

En el acto ante su busto intervinieron el director del centro, José Fontalba;la delegada de Pastoral del colegio, Anastasia Calvo;y el rector de la Basílica y Santuario de la Virgen de la Cabeza, Luis Miguel, quienes resaltaron la figura y entrega del Beato Marcos Criado y relataron la trascendencia de su misión.

Eucaristía

Una solemne Eucaristía en la iglesia conventual de las monjas trinitarias tuvo un sabor especial de agradecimiento al testimonio del mártir trinitario, que dio su vida como testigo de la fe, y reconocimiento como hijo predilecto de Andújar por su santidad. La ceremonia estuvo presidida por el Ministro Provincial de la Orden en España, Fray Pedro Aliaga. Concelebraron, los padres trinitarios Luis Miguel Alaminos, Manuel Yébenes y Gregorio Castaño. También participó el diácono permanente, Andrés Borrego.