ANDÚJAR
El Centro de Acogida e Inserción San Vicente de Paúl ha abierto sus puertas una campaña más, para atender a las personas que están sin techo y buscan cobijo y comida, y para aquellos que se insertan en sus talleres formativos y ocupacionales.
Los responsables llevan trabajando desde el verano en el programa 'Mi hogar, volviendo a la vida', dirigido a las personas que han terminado su periplo formativo en el centro y que pasan a las viviendas tuteladas. En este proceso se hallan en la actualidad un total de tres personas. Este programa está subvencionado por la Consejería de Inclusión Social. Va a concluir el próximo día 30 de noviembre. «Estamos contentos, porque se han cumplido los objetivos», comenta el trabajador social, Francisco Cubilla.
En lo que respecta al inicio de las pernoctaciones en el propio recinto, existe una demanda completa todos los días para acceder a los distintos servicios como son los de inserción laboral y acogida. Cubilla indica que este contexto se produce en un periodo de recorte de las subvenciones, «estamos un poco agobiados y necesitamos ayuda, porque no disponemos de lo suficiente para atender toda la demanda que nos está viniendo», señala el trabajador social.
Más comidas
En este inicio de curso está proporcionando una veintena de comidas diarias, aparte de que llena sus 14 plazas todos los días. Ahora el reparto de comida se realiza en dos turnos. Los responsables del Centro de Acogida e Inserción San Vicente de Paúl han advertido la presencia de gente cada vez más joven que pasan por situaciones de necesidad y con una mayor variedad de procedencias, «tenemos chicos de nuestro país, de Mali, de Cuba y de Marruecos», precisa Cubilla.
Un total de seis personas han iniciado este curso el programa de inserción laboral, mediante los talleres ocupaciones, donde el de lavaderos de coches vuelve a resultar el más relevante de todos. Paralelamente también se implica en el programa municipal de acogida de temporeros, la reunión del dispositivo está prevista para el próximo día 19 de octubre. En este sentido, ya se nota mucha presencia por las calles de temporeros ante la buena campaña de aceituna que se presenta, alentada por las lluvias. El Centro de Acogida San Vicente de Paúl ofrece comida, alojamiento, apoyo y acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad o transeúntes desde hace 27 años, porque abrió sus puertas en el año 1999.
Diseña los talleres y reinserción y desarrolla iniciativas como talleres ocupacionales (por ejemplo, el programa 'Camino a la Integración' subvencionado por la Junta de Andalucía) y proyectos formativos que culminan en viviendas tuteladas para fomentar la autonomía personal. El centro funciona en gran medida gracias a la labor del voluntariado y ha abierto las convocatorias de participación al comenzar este curso donde van a necesitar más recursos económicos.
Cubilla ensalza la labor de las cerca de 80 personas voluntarias, que se dividen en las tareas de acogida, cocina, limpieza y ropa. El Centro San Vicente de Paúl ha apostado por la formación del voluntariado y los residentes, con la idea de que estén preparados y para defenderse de todas las necesidades que se presentan hoy día en la sociedad.
Pese a que su presidente, el padre paúl Manuel Botet, se ha marchado a Valencia, seguirá como presidente hasta el mes de febrero, donde se elegirá a la persona que los sustituya mediante un proceso de elección.