Una joven suelta para volar a un ave en el parque de San Eufrasio.

Una campaña recupera aves que pueden desaparecer por el calor

El colectivo Ameco trabaja con un voluntariado que rescata a estas especies que caen de sus nidos por el cambio climático

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR

La Asociación Medioambiental Ameco está desplegando durante este verano una campaña de suelta de aves recuperadas, después de haberse caído de sus nidos a causa de las olas de calor que azotan en estos días. Un grupo de voluntarios las alimenta y las preparan para que vuelvan a su hábitat, una escena que les llena de alegría y de mucha emoción, durante la suelta.

Esta iniciativa se enmarca en el programa que lleva por nombre Voluntariado de Socorro de Recuperación de Aves, impulsado por Ameco, y como explica su presidente, Emilio Rodríguez, «los pollos por las altas temperaturas saltan de sus nidos al vacío y entonces los rescatamos, porque la ciudadanía nos las envían y las criamos hasta que les salgan las plumas y puedan volar», describe Rodríguez. Esta acción permite la salvaguarda de aves migratorias en decrecimiento como el vencejo y al avión. En este sentido, asociaciones ecologistas indican que estas dos especies, junto a la golondrina, no pueden adaptarse a los rápidos efectos del cambio climático.

Valores de respeto

Emilio Rodríguez constata como los jóvenes que participan en este voluntariado, se quedan anodados al ver con que soltura se manejan en el aire, «además han conocido como estas aves propician el equilibrio ecológico en las ciudades y en el entorno natural», ahonda el presidente de Ameco, quien también pon el acento en los valores que se inculcan a los chavales de respeto al entorno más cercano.

Emilio Rodríguez alerta de los peligros que ya están provocando los efectos del cambio climático y de las prolongadas altas temperaturas, «la agricultura se ve mermada, las especies botánicas del parque natural se pueden deteriorar, lo que impedirá que nos podamos alimentar en un futuro y la subida de las precios», relata Rodríguez, quien adelanta que se pueden conformar zonas semiáridas.

Rodríguez también constata la proliferación de enfermedades entre la fauna y los seres humanos como el 'virus del Nilo', la 'viruela del mono' o incluso el 'ebola', que se prodiga en su mayoría en zonas tropicales. Donde muestra su preocupación es en la carencia de agua, «no podemos sobrevivir sin ella, porque no habrá industria, y ni se podrá generar la actividad agrícola, aparte del consumo». Por ejemplo los pantanos cercanos tienen poca capacidad, «y como no llueva en otoño lo pasaremos muy mal», teme el presidente de Ameco.