Barro de Andújar
OPINIÓN ·
«La alfarería es parte importante de nuestra identidad y de nuestra cultura»Lunes, 2 de febrero 2026, 19:22
A raíz del último 'zaguán' no puedo sino volver la mirada, una vez más, hacia esa artesanía de honda tradición y fama de la alfarería ... andujareña. De tanto en tanto necesito embeberme en esa arcilla, en esa pulsión creativa de la ciudad, y a su alma rica y ecléctica susurrarle esa copla antigua; «Alcarraza de tu casa/ chiquilla quisiera ser, / para besarte los labios, /cuando fueras a beber».
Por momentos vislumbro aquella ciudad, la cantidad de iliturgitanos e iliturgitanas (especializadas en la decoración de las piezas) que trabajaban en las diferentes ollerías. Puedo contemplar la repercusión y fama que por calidad y singularidad alcanzó su alfarería. Es tanto que no se alcanza. Cuentan las crónicas cómo entre 1497 y 1499 para la Alhambra se encargan a maestros azulejeros de Andújar azulejos de lazo señalando que son para las casas reales y para la Sala de quadras (guardas) en el Palacio de los Leones. El 23 de octubre de 1497 se pagan 2530 maravedíes a Juan Ruiz de la Cruz, de Andújar, por «doze varas de azulejos que del se conpraron para los Bañyos de las Casas Reales de la dicha Alanbra y del traer los dichos azulejos dende la dicha Andújar fasta las dichas Casas Reales». Hay un ensayo que aparece en el tomo III de la obra «Variedades de Ciencias, Literatura y Artes» (Madrid, 1805). Se titula «De los búcaros y alcarrazas de Salvatierra, Anduxar y la Rambla que sirven para refrescar el agua». Habla de las técnicas empleadas en la ciudad y de la belleza de su cerámica. Lope de Vega, según refiere el folclorista y cervantista Francisco Rodríguez Marín, escribe: «agua que serenó barro de Andújar», verso que también recoge Leandro Fernández de Moratín en la oda A Claudio. El Filosofastro. Refranes, museos, actas de simposios, ensayos, lienzos de grandes artistas donde aparece alguna pieza de Andújar, películas,…, dan cuenta de esta nombradía.
La película Oro (2017), de Agustín Díaz Yáñez, ambientada en la conquista de América en el siglo XVI, narra la travesía a través de la selva amazónica de un grupo de soldados enviado por el Rey con la misión de encontrar una ciudad con tejados de oro macizo. Inspirada en las expediciones de los conquistadores españoles Lope de Aguirre y Núñez de Balboa, la película concluye cuando los protagonistas llegan a la ciudad que creen El Dorado y los reflejos áureos que se encuentran son sólo como los que despiden «las alcarrazas de Andújar» (señalando la relevancia de la alfarería andujareña entonces).
Actualmente está muy activa y repleta de documentación la página de Facebook Amigos de la cerámica de Andújar, administrada por Domingo Ramos Corpas, médico especialista en ginecología y un gran experto ceramólogo y coleccionista (cuenta con una grandísima colección de piezas de Andújar con referencias a su amplia cronología, diversidad de autorías y variedad en formas, decoración,…). La información que aporta esta página con reseñas e imágenes muy significativas por parte de los miembros de este grupo es asombrosa.
Un claro ejemplo de la relevancia de la alfarería iliturgitana es el de las importantes colecciones de la misma con la que cuentan el Museo Nacional de Cerámica de Sèvres en Francia, el Museo Nacional del Traje, Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico (CIPE) en Madrid, o como señala el historiador e investigador especializado en cerámica Alfonso Pleguezuelo Hernández, las galerías del Victoria and Albert Museum de Londres, cuya colección está compuesta por unas 34 piezas. La principal calle de Andújar se llama Ollerías, casualidad o causalidad del antiguo nomenclátor urbano donde se reflejaban la localización principal de los distintos gremios. Hay en la población constancia de que se celebraba el 19 de julio la festividad litúrgica de Santa Justa y Rufina, patronas de los alfareros y ceramistas. Así, en la ciudad había una cofradía que acogía a los alfareros, azulejeros y olleros; también a los que elaboraban ladrillos y tejas. Dicha cofradía tuvo que tener cierta significación ya que por ejemplo participaba con sus imágenes en la procesión del Corpus. La cofradía estuvo establecida en el Convento de Santa Ana, de los Franciscanos y ya desde 1662 (cuenta el historiador del arte Tomás de Jesús Porras) se habría trasladado a la Parroquia de San Miguel Arcángel, donde sus imágenes titulares permanecerían hasta su destrucción durante la Guerra Civil.
La alfarería es parte importante de nuestra identidad y de nuestra cultura. Y sin reconocernos en ellas seremos solo una fachada sin corazón.
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