¿Qué balance hacer?

En Andújar nos cuesta aterrizar, y discurrir afanes para solventar vicisitudes. Procuramos salir del paso como sea y cumplir objetivos que al final hipotecan un bien más amplio

ALFREDO YBARRA

Hoy, desde el punto de vista localista, coincidiendo esta columna con el domingo siguiente a la romería de la Virgen de la Cabeza, correspondería en ese orden de las cosas que en Andújar se hace por inercia, hacer un balance de los pasados días romeros. Es así, y todo el mundo al que en principio más o menos corresponde hacer esta evaluación, vuela que se las pela para automáticamente hacerla, dar el carpetazo, y a otra cosa mariposa. 'Miel sobre hojuelas'. 'Esto bien, eso otro está magnífico, aquello ha salido bien, lo de más allá ha estado pasable. Sí, una Romería en todo su tejido argumental que va a más'. Hala, a esperar la procesión por Andújar, y el intercambio de cetros de los hermanos mayores entrante y saliente, como broche de oro final. Ojo, que no es que con el tema de la Virgen de la Cabeza seamos sólo así, no; es que somos timoratos en muchas facetas colectivas. En Andújar nos cuesta aterrizar, y discurrir afanes para solventar vicisitudes. Procuramos salir del paso como sea y cumplir objetivos que al final hipotecan un bien más amplio. Nos produce un verdadero engorro actuar con criterios, con otras perspectivas, contextualizar, desentrañar circunstancias, enfocar problemas, ser resolutivos. Nos pasa en mucho; nos falta en general fuelle y una ponderada capacidad de reflexión crítica para abordar muchas cosas. Ese cohete que estos días hemos oído tanto, es el mejor símbolo de lo que somos: cohetes que en el momento estamos ahí, hacemos el correspondiente ruido, y, luego nos disipamos en humo. Y en ocasiones nos volvemos fuegos artificiales, que es lo mismo, o sea, cohetes con bombo y platillo. Y a la hora de escribir estas líneas, me cuesta, y mucho, hacer el paripé, cubrir las apariencias, pasar por lo alto de todo lo que es el complejo contexto de la Virgen de la Cabeza, y pasar por alto todo lo que he distinguido en la tramoya romera de este año, tantos hechos y actitudes, que evidencian una situación muy concreta por la que atraviesa la historia y la devoción en Andújar de la Virgen de la Cabeza. Y no quiero hacer un balance sin verdaderamente aterrizar, no quiero caer en lo de siempre, en lo manido, sin verdaderamente ahondar en las cuestiones. ¿No hay temas que se deben de solventar en esto o aquello, no hay perfiles que deben de revisarse para apuntar a contextos más amplios y fecundos? Al menos yo, creo que sí, igual que hay cuestiones por los que hay que felicitar a quienes las han desarrollado o las han promovido.

Pues eso, que hoy estoy tan saturado de información, y no hablo sólo de la que se ha visto fehacientemente, de lo que va detrás de un titular de prensa, radio, televisión, o incluso red social (toda una argamasa donde se mezcla mucho de todo), y de estímulos, que las cosas es bueno observarlas con cierta perspectiva, sin que uno se obnubile. Es bueno un tiempo para discernir. Ya digo, caer en lo de siempre hablar del tiempo que hizo el domingo de romería y de que si estuvieron en el Cabezo unos pocos romeros más o unos pocos menos que el año pasado; señalar lo constatable a simple vista, decir que el accidente de la Hermana Mayor ha dejado un halo de tristeza y nos compungió a todos, que no ha habido graves incidencias, que han subido tantos caballos, tantas carretas,…., que el operativo funcionó como un reloj, que el obispo en su homilía dijo tal cosa, que las emociones de los devotos y romeros se desbordaron al pasar ante ellos las andas con la Morenita, pues, es significativo. Pero hace falta otra valoración que ausculte la romería del significado y de la savia, y llevar la mirada más allá del soslayo, y dar un paso adelante de auténtico deseo de progreso esencial. Por eso hoy voy a esperar unos días para hacer ese balance, o mejor dicho, para dar mi opinión, pobre tal vez, pero sincera, y valorar la Romería desde esos ángulos que creo que son fundamentales, porque creo que inciden en los propios fustes, en la historia, y en el acontecer en torno a la Virgen de la Cabeza, y en el propio discurrir de Andújar, vistas, devoción y ciudad, como un poliedro amplio de confluencias. Y además, en esa costumbre de todos los años para hacer el consiguiente balance, echo de menos la valoración de algunas voces autorizadas, instituciones, que debieran dar cuenta de su estimación, lo que nos daría una visión más completa de lo que tenemos delante y del terreno que pisamos. Es importante. Hay un refrán que dice: «De tales romerías, tales venerías» (venería de venera) que también se dice al revés: «De tales venerías, tales romerías».