El alfarero Vicente Romero lleva 80 años ininterrumpidos dedicados al oficio

Vicente Romero en su taller de la calle Tiradores de Andújar con las piezas caracrterísticas de Andújar. /J. C. GONZÁLEZ
Vicente Romero en su taller de la calle Tiradores de Andújar con las piezas caracrterísticas de Andújar. / J. C. GONZÁLEZ

Su prolífica labor ha permitido la vigencia de la tradición en la ciudad que permite rememorar viejas costumbres

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR CORRESPONSAL

Vicente Romero se ha convertido en un fiel exponente de la vigencia de uno de los oficios más arraigados del municipio, como es la alfarería, muy vinculada a la cerámica. Lleva 80 años ininterrumpidos consagrados a sus labores, porque empezó con 7 años y ahora cuenta ya 87 primaveras.

Romero señala que este arte se ha trasladado en la ciudad de los abuelos a los nietos «salvo en contadas ocasiones ha ido pasando por herencia familiar», relata. En su caso, como dice, ha tocado el barro diariamente en sus 80 años dedicados al oficio «incluyendo sábado y domingos», espeta. Esta profusa actividad siempre le ha mantenido con sus facultades intactas y no recuerda padecer ninguna enfermedad, hasta la fecha. «El secreto está en pensar nada más que en trabajar y no en otra cosa y no recuerdo faltar ningún día», desvela como clave Vicente de su prolífica actividad como alfarero.

Vicente Romero fue uno de los primeros alfareros que se trasladaron a trabajar a la vecina localidad de Arjonilla (donde está muy extendida la cerámica).Acaeció en el año 1972 y se fue con Manuel Blanco Zafra a exportar en el municipio arjonillero toda su sabiduría y mostrar la enorme raigambre de la cerámica en Andújar. «Este alcalde quería diversificar la economía de su pueblo y aparte de llevar la cerámica, implantó también la carpintería y quería que también hubiera industria, porque el pueblo vivía principalmente de la agricultura», cuenta Romero.

En Arjonilla estuvo ocho años y después regresó para impartir su enseñanza en la Escuela de Enseñanza del INEM. También ha trabajado en Villanueva de la Reina, Bailén y en Andújar.

Las más singulares

Vicente Romero destaca que las piezas más características de la cerámica de Andújar son las jarras grotescas, las ánforas, los botijos «hacemos muchísimas cosas para la entrega de trofeos de varios campeonatos que nos encarga el Ayuntamiento», indica. Otra obra muy extendida es la gitanilla en Romería, muy característica en la devoción, junto con los unívocos 'piticos de barro'. A Vicente se le puede ver impartiendo su magisterio y elaborando piezas en los talleres de la calle Tiradores (antigua sede la Escuela Taller) en el que tiene en el Polígono Ave María y se le puede ver también en la Casa del Alfarero que se incrusta en la parte baja del Museo Profesor Sotomayor del Palacio de los Niños de Don Gome. «Elaboro piezas que se fabricaban antiguamente para que no se pierdan», agrega este reconocido alfarero quien ha suscitado el interés de estudiantes de Bellas Artes de distintos puntos del país y de catedráticos, quien ha visto como Vicente es defensor de la alfarería tradicional y de la historia y costumbres de una zona. Ha sido varias veces reconocido por esta enorme aportación que ha realizado para la ciudadanía «en mi taller se pueden ver antiguos botijos, las jarras del estudiante, la que colocaban las mujeres en su mesita para beber agua, el botijo despeñadero y las monedas antiguas», enumera Romero, que permite reproducir la forma de vivir de los antepasados.

Casi todas las horas del día le dedica a su pasión «salvo alguna hora que otra que salgo a pasear». Ha fabricado piezas para peruanos. Su hijo le ayuda en el taller de la calle Tiradores. Una de sus últimas obras que san salido de su taller ha consistido en una jarra grotesca que se le regaló a Vicente del Bosque en el premio que recibió en la última Gala del Deporte.