Agitado abril

Si uno sabe discernir el percal, nota, vaya a donde vaya, que la contagiosa inquietud se expande por los comercios, bares, talleres, oficinas de cualquier tipo, y hasta en las salas de espera del hospital

Agitado abril
FRANCIS J. CANO
Alfredo Ybarra
ALFREDO YBARRA

Llegó abril. Posiblemente es el mes más ansiado por muchos iliturgitanos; es un tiempo diferente, un lapsus ya asumido en el inconsciente colectivo, que remueve el pueblo de arriba abajo. Son días que llevan a una gran parte de la ciudadanía al éxtasis gozoso, a un clímax anímico sin par. Pero también es un mes precipitado, repleto de ajetreo y prisas. Para el observador ese bullir que se da en la ciudad ya desde mediados de marzo, pero sobre todo en abril, es un frenesí de sensaciones que deja un extenso lienzo multicolor y con imágenes que aguzan las sensaciones. Es un estado de excitación que se palpa en cualquier parte de Andújar y a todas horas.

En las calles, con esa inquietud de hormiguero; en los hogares, en los lugares de trabajo, en los colegios... Si uno sabe discernir el percal, nota, vaya a donde vaya, que la contagiosa inquietud se expande por los comercios, bares, talleres, oficinas de cualquier tipo, y hasta en las salas de espera del hospital. Y es que abril es el mes de la fiesta por antonomasia de Andújar, la Romería de la Virgen de la Cabeza. Una celebración que poco a poco ha tomado unas dimensiones muy grandes en ciertos perfiles. Pero es que además, las actividades de todo tipo en la ciudad se multiplican. La Semana Santa que también coincide en este mes, y que igualmente ha crecido en su expresión cofrade, anima el panorama, que mezcla la saeta y el pasodoble de la Morenita, las túnicas nazarenas y los revuelos de volantes. Teatro, conciertos, presentación de carteles y publicaciones, ensayos de costaleros (algunos ya se han convertido en otra exhibición callejera), exposiciones, cultos; pregones de pasión y de romería, grandes y chicos; vía crucis, estrenos de enseres, bendiciones varias, concursos de sevillanas.

Largas colas en correos para solicitar el voto por correo para las elecciones generales que también nos coinciden el domingo romero. Ensayos de bandas, actividades escolares al respecto de la pasión y de la gloria mariana iliturgitana; reuniones de peñas, cabildos cofrades, artesanos del capirote, floristerías que bullen de encargos, la cerería Bellido en su trajín final, bordadoras. Y jamugas ultimándose, talleres de costura, la brega de las tiendas de ropa flamenca. Establecimientos hosteleros preparando su intendencia para los días grandes; los supermercados y almacenes de alimentación con las ofertas y lotes romeros. Convite de banderas, entrega de los 'romero de oro' y 'romero del año', y el pórtico romero. Ensayos de jinetes, preparación de carretas. Priostes, vestidores, mayordomos, capataces, profesoras de baile, artífices de estadales, orfebres, actividades parroquiales, Semana Santa Escolar, Romería Chica. Organizar la logística para subir al Cabezo. Procesiones, y los días estrictamente de actos romeros. En muchas casas hay un completo zafarrancho con cierto desorden de preparativos: encargos, túnicas, capas y trajes de flamenca ya preparados y colgados en lugares inverosímiles de la casa; zapatos, zapatillas, botas, mucetas, guantes pasionales, aderezos de todo tipo, y... Junto a todo eso: elecciones generales.

Propaganda, carteles con candidatos que nos sonríen seráficamente, notas de prensa, mítines o sus metáforas y eufemismos, presentaciones de candidatos a las municipales, y el incremento de su «cercanía» al ciudadano. Todo eso hecho mojito, o piña colada, o sea, un cóctel, que se puede subir a la cabeza. Por cierto, si en otras ocasiones la cosa ha pasado más desapercibida, en esta los focos estarán ahí por si algún componente de mesa electoral no aparece el día 28, o si en algún colegio ocurre algo anecdótico relacionado con la jornada romero/electoral. Igualmente como, parece ser, va a haber una cantidad inaudita de voto por correo, que por su proceso para ser efectivo en cada mesa electoral puede retrasar el recuento de votos y poner a la ciudad en el foco de atención mediática. En fin, si insisto en decir que cada tiempo tiene su cosa, y cada cosa tiene su tiempo, ahora sí, ahora sí es ese Abril de filigranas para Andújar y es el momento de vivir los duendes de la auténtica, y resalto lo de auténtica, idiosincrasia de Andújar y su metafísica. Pero estamos desenfocando; nuestra raíz y nuestra savia no pueden quedarse en algo ramplón y lleno de zarandajas ensimismadas. Necesitamos poner la Romería (y si me apuran también la Semana Santa) con otros fustes de más honda y amplia proyección. Si son una parte fundamental de nuestros símbolos identitarios, no pueden perder su 'ADN', ni su razón de ser; que no es ser un fin, sino un medio al servicio de la Andújar trascendente.