Una Romería que preservar y potenciar

Cientos de romeros fotografían con sus móviles a la Virgen de la Cabeza durante la procesión. :: efe
Cientos de romeros fotografían con sus móviles a la Virgen de la Cabeza durante la procesión. :: efe / EFE
  • La climatología adversa todo el fin de semana permitió al fin celebrar la procesión y que los romeros disfrutasen de una gran jornada

  • A las cinco de la tarde entró la Virgen en su templo después de un fervoroso recorrido por el Cerro

El tiempo, o mejor dicho, las inclemencias meteorológicas, han marcado el desarrollo de la Romería de la Virgen de la Cabeza. Cumplidas las cinco de la tarde entraba la imagen de la Morenita en su templo tras procesionar un año más por los aledaños del santuario acompañada de miles de peregrinos que desbordaban sentimientos, devoción y entrega. Pero antes la crónica se abigarra de actos y estampas romeras que sólo en el Cabezo y en su secular fiesta abrileña puede darse en toda su locuacidad.

Las lluvias del viernes y sábado y la humedad y el viento del domingo de Romería han sido los forzosos protagonistas de una de las romerías más importantes del calendario mariológico. Pero a pesar de eso, a la gran fiesta de la Virgen de la Cabeza han acudido muchas decenas de miles de devotos cuya gran mayoría antepone el corazón, si no el alma, a la razón. Y prácticamente pintaba el entorno del santuario con un notable alto e asistencia.

La presentación de la cofradía de Andújar ponía fin a los actos de manifestación de cada cofradía en la propia romería y ante la Morenita. Fue un acto lleno de emotividades donde siempre hay un efluvio abigarrado que llena las bóvedas de la basílica santuario.

El obispo de la diócesis, Amadeo Rodríguez Magro, acompañado del vicario diocesano y presidente de la gestora de la Cofradía de Andújar, junto al provincial de los trinitarios, padre Pedro Huerta estaban con el rector de la basílica, Domingo Conesa dirigiendo esa presentación de los cofrades iliturgitanos.

Posteriormente a la media noche las campanas del santuario y los campaniles de las casas de cofradías, rompían la noche para anunciar que comenzaba la gran jornada de la exaltación de la devoción a la Virgen de la Cabeza. Mientras se cantaba aquí y allá ese himno ya oficial del Morenita y Pequeñita.

El rezo del rosario junto al arco de las calzadas, en la plaza, con un viento encrespado y ya en plena madrugada la llamada Misa del Pastor, daba paso al amanecer a la misa de los anderos. Miles de vehículos iban accediendo al santuario por carretera. Eran en gran mayoría aquellos romeros que por las inclemencias declinaron la caballería y la carreta, no se querían perder la misa pontifical y esa procesión que siempre cautiva las emociones. Y como siempre, anderos que hermanados, en vigilia, aguardaban el gran momento de llevar sobre sus hombros a la Morenita.

A las ocho de la mañana el obispo de la diócesis, junto al alcalde de Andújar, los responsables de la cofradía y el rector del santuario, en rueda de prensa, significaba diferentes subrayados de la intensa jornada que se iba a vivir.

Amadeo Rodríguez ponía las cosas en su sitio ante la pregunta de cómo andaba esa provisionalidad de la gestora al frente de la Cofradía matriz y sólo vino a decir que todo se andará sin prisas y que tiempo al tiempo. Ya todo discurría de acuerdo al programa establecido.

Traslado hasta las andas, y hasta el altar de la misa, emociones que empiezan a ser sensibles. Romeros que despliegan distintos tipos de romería, mientras saben que todo concurre en un foco que todo lo trasciende. Y se palpa; quien sabe observar las miradas de dentro de unos y otros, lo entiende. La mañana aunque inclemente llevaba un halo refulgente.

El obispo, acompañado de un amplio cortejo de religiosos, entre los que cabe señalar el provincial de los trinitarios y el rector de la Basílica, y sacerdotes diocesanos presidía la eucaristía. En su homilía Amadeo destacó el papel de María en la Iglesia que «señala el camino y acoge» y que invitaba de acuerdo al deseo del Papa Francisco que pide cuidar y vivificar eclesialmente la piedad popular que el camino de vuelta lleve a una nueva evangelización.

La Virgen lucía la corona y rostrillo de la Recoronación de 1960 diseñada por el artista Antonio González Orea, Vestía manto y saya bordadas por la esposa del Hermano Mayor de Andújar, Mercedes Fernández, un manto azul de simbología muy romera y jienense. La procesión se retrasaba en su salida, como casi siempre, aunque los tiempos por momentos se eternizaron. Pero cuando la imagen de la Virgen de la Cabeza se volvía a situar sobre sus andas, los sentires heredados de padres a hijos, los sueños, los agradecimientos, los anhelos, sacudían las emociones. La Virgen de la Cabeza volvía a cumplirse a sí misma en su propia metafísica, rompió los amarres de la realidad para trasladar a los muchos miles de romeros al zaguán de la gracia.

Rito antiguo

Los vivas se sucedían unos a otros, los trinitarios sobre las andas procuraban un sinfín de idas y venidas de prendas y niños que se alcanzaban al manto de la Morenita, cumpliendo un rito antiguo. Las palabras de Cervantes en su Persiles y Sigismunda, del que se cumple 400 años, eran eco en la serranía, significando ya entonces la magnificencia y suntuosidad del entorno de esta romería. La procesión, las andas, alzaban la imagen de la Morenita como sagrado hisopo que rocía un agua vivificante. Momentos estelares; ante la casa de Granada cuya cofradía cumplía 25 años de su refundación, ante la casa de Mancha Real para lo cual la procesión extraordinariamente se desviaba de su tradicional itinerario, cuya cofradía cumplía 459 años. También ante la hermandad de Puertollano se producía una petalada de aniversario. Cumplidas las cinco de la tarde, la patrona de la diócesis de Jaén regresaba a su templo. Esta es la Romería, la de siempre, la que se metamorfosea en su misterio de siglos de insondable espiritualidad. La Romería de la Virgen de la Cabeza, con su propio caudal de historia y siglos, con identidad tan marcada que exige que se preserve y potencie. La que hace que las diversas maneras de entender este tipo de devoción peregrina coincidan en ese crisol de rotunda luz que es la Virgen de la Cabeza.