Al final se abrió el día tras la lluvia de la mañana y una reguero de devotos acudieron al acto

La 'Morenita' se acerca a los más afligidos

El besamantos dejó estampas entrañables y emotivas. /J. C. GONZÁLEZ
El besamantos dejó estampas entrañables y emotivas. / J. C. GONZÁLEZ

Emotiva Peregrinación Blanca en la Basílica del Cabezo, donde los mayores y enfermos pudieron besar a la Virgen de la Cabeza

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR CORRESPONSAL

Fue una mañana la de ayer domingo desapacible en lo metereológico, pero plena y preñada de calor humano y emotividad dentro de los muros de la Basílica y Rea Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza.

La Peregrinación Blanca es uno de los actos más emotivos y entrañables que organizan a lo largo del año la Real e Ilustre Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza y la Orden Trinitaria, donde se les dedicó la jornada a los enfermos, y discapacitados y mayores, aquellos quienes en su día propagaron la fe y la devoción a la patrona de la ciudad de Andújar y de la Diócesis de Jaén, y hoy en la senectud de sus vidas, ya no pueden acudir a venerarla. Sus lágrimas de emoción, y embargadas por la fe, y la de sus familiares, volvieron a dejar escenas conmovedoras, de esas que encogen el alma.

Esperanza Cantero, una devota y voluntaria de Cruz Roja de la localidad de Castillo de Locubín, encarna a la perfección las valores que encierra esta Peregrinación Blanca. Ella y una compañera suya acompañaron a los 200 mayores que vinieron de la localidad de la Sierra Sur jienense «acuden todos los años con mucha ilusión», comentó Esperanza, quien confesó que también la salud le ha sido esquiva porque ha pasado por varias operaciones de corazón.

Desde hace 36 años ha estado participando en peregrinaciones que empezaban por la Sierra Sur de Jaén, pasaban por Martos y Torredonjimeno, hasta llegar al cerro sacral de la Cabeza. Llegó el día que el corazón le dijo basta y ahora como voluntaria de Cruz Roja se dedica a atender a las personas mayores que vienen en autobús y a los peregrinos «y así espero hacerlo muchos años más», deseó ayer. Las inclemencias metereológicas disuadieron a los vecinos de Alcalá la Real que siempre vienen en su expedición, pero al final el templo y los exteriores se abarrotaron de fieles que fueron a implorarle a la Virgen de la Cabeza.

Cultos

Los cultos de la Peregrinación Blanca arrancaron con el rezo del Rosario en el interior del templo, que fue un hervidero de fe y sensaciones encontradas. La procesión del Santísimo precedió a la Eucaristía, donde los sacerdotes trinitarios realizaron la unción de enfermos a quienes lo pidieron. El rector de la Basílica y Real Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, el padre Pascual Villegas, reveló en su homilía que el sufrimiento que sufren las enfermos y mayores «es el mismo que soportó Jesús en la cruz, que después fue símbolo de redención y salvación», refirió el padre Villegas, quien pidió la protección de la Virgen para esas personas a que la vida le ha hecho un regate «pero que siempre la Madre estará pendiente de sus plegarias», dijo el rector. También hubo un recuerdo muy especial para los devotos que hoy ya están en el cielo con 'La Morenita'.

Uno de los momentos más culminantes de la Peregrinación Blanca se vivió cuando los responsables de la Cofradía Matriz trasladaron a la Virgen de la Cabeza desde su camarín hasta su altar, donde se desarrolló el besamantos. De nuevo se lanzaron los vítores, esta vez adornados con el papel protagónico de los más afligidos. La fila se extendió hasta la lonja de Santuario, donde empezó a abrirse el día, que estuvo azotado por el viento tras cesar la lluvia. Otra vez el tiempo, volvió a confabularse con los devotos, que al final si pudieron acercarse a ver a la Virgen con sus promesas y ramos de flores. La Casa de Cofradías de Andújar fue el escenario de la comida de convivencia y del día especial para los enfermos y mayores.

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