Ética y estética de la Romería

Expoisicón Romería 100 por cien. /J. C. GONZÁLEZ
Expoisicón Romería 100 por cien. / J. C. GONZÁLEZ

«Y si tiene un lugar preeminente en la Romería, lo recalco, ésta es universal y poliédrica»

ALFREDO YBARRA

En los ámbitos locales todo parece plegarse ante la inminencia de la Romería. Se vive una efervescencia que sólo se puede explicar paseando por las calles de Andújar, abriendo la espita de los sentidos a esa desparrame abrumador que inunda absolutamente todos los terrenos iliturgitanos, manifiestos y etéreos. Lo mismo parece ocurrir, ya definitivamente, en ese Cabezo serrano, que ejerce de crisol de todos los ángulos posibles de la devoción, y, también, de tantos y tantos alientos humanos, que desde su pretérita raíz, buscan festejar en peregrino encuentro el anímico son de la vida en concordia con la naturaleza, con el mundo y con los cielos. Y todo centrado en esa devoción tan gloriosa como es la de la Virgen de la Cabeza. La ciudad vive un intenso prólogo de su fiesta más universal y poliédrica. Pero no puede confundir su papel y su significado en esta celebración. Y si tiene un lugar preeminente en la Romería, lo recalco, ésta es universal y poliédrica. Así que quien intente contemplarla con ojos localistas se confunde de pleno. Se confunde quien intente capitalizarla desde el ombliguismo encastrado en un planteamiento maniqueo. Porque esta fiesta, de casi ocho siglos de existencia, ha sabido sobrevivir a mil vicisitudes y ha demostrado sempiternamente su grandeza, su pluralismo, su ecumenismo de visiones, su secular vocación integral y de igualamiento hermanado. Y aunque Andújar es referente impar de la fiesta romera, no olvidemos la inspiración que legendariamente se le atribuye, que es la de celebrarse en la serranía, en el punto eminente de uno de los grandes hitos inmemoriales de la caminería hispánica. Por eso, y por tanto, estamos en el prefacio de una de las más grandes fiestas anímicas, de los sentidos y del alma, de la ética y de la estética, o sea, lo trascendental. Y podríamos adobar estas palabras mías de hoy con mil filigranas al uso que salieran de ese revuelo de trajes de volantes que en estos días se suman a la vorágine sensitiva y emocional, que se produce en tantas partes, y con grandeza en Andújar, en torno a la devoción de la Virgen de la Cabeza. Pero, ante todo, sobran las palabras ante el misterio.

Y es que la Romería es ética, pulsión virtuosa, una apostilla de la felicidad y de avenencia del ser humano.​ El término ética proviene del griego, que originariamente significaba «morada», y que terminó por señalar el «carácter» o el «modo de ser». La ética tiene una íntima relación con la moral. Y la Romería es estética. La estética que proviene también del griego, y sintetizando, viene a significar 'sensación', 'percepción', 'sensibilidad', el acercamiento a la esencia y la apreciación de la belleza. Cuando se sabe discernir, cuando se tamiza lo farragoso, en la médula de esta fiesta, de tantas vertientes, se respira de un modo sublime la ética y la estética. Por eso, vivirla es sentir un estado elevado, transfigurado, que nos lleva hacia una armonía anímica. Igualmente, ni que decir tiene, que la estética, la despojada de perifollo y alharaca está presente en ese espacio natural donde se sitúa el santuario y la fiesta. La ética y la estética romeras son una unidad cuando llegan los últimos días de abril, cuando germina el último domingo abrileño en el Cabezo. Son parte vertebral del milagro que uno vive, y que no se puede expresar con palabras. Porque hablamos de una experiencia primitivamente íntima, muy interior. Ese es el prodigio que ocurre cuando vives esta multitudinaria celebración mariana. Pues bien, si en estos días, y hasta el 14 de mayo, quieren acercar su mirada a la estética de la Romería, pero también a su ética, no dejen de visitar la magnífica exposición que en la Sala de la Casa Municipal de Cultura puede contemplarse sobre esta conmemoración. Lleva por título «Romería Cien X Cien». En la misma pueden contemplarse, entre otros documentos interesantes relacionados con este evento, una importante representación de las miles de instantaneas que Manuel José Gómez lleva recogiendo con su cámara a lo largo de los años desde el corazón mismo de la romería. Buen fotógrafo y buen romero, Manuel José Gómez ha captado las emociones, los sentimientos, la vivencia, la cultura, los hitos, la belleza y la poesía en torno a la Virgen de la Cabeza. Un lujo esta exposición que nos sitúa en la esencia la universal y poliédrica fiesta que ya llama a la puerta.

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