El iliturgitano Simón Cruz se perfila como el mejor jugador del parabádminton español

El iliturgitano Simón Cruz se perfila como el mejor jugador del parabádminton español
/ El deportista durante la competición europea. IDEAL
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  • Nada es imposible para los que creen. Es el lema deportivo y de vida de Simón Cruz que continúa derribando barreras y obteniendo medallas internacionales para el parabádminton español. La última de plata lograda en el dobles masculino SL3-SL4 en el Campeonato de Europa de Badminton

Una lesión que sufrió una semana antes le hizo comenzar con una derrota. El dolor, la inflamación y la frustración no calaron en él, cuya fuerza psicológica desborda y sobrepasa los límites. Todo ello, unido con el trabajo de su entrenador Gustavo López, hizo que se sobrepusiera al día siguiente recuperándose tanto en individual como en dobles, su fuerte más visible y donde se encuentra más cómodo.

Recuperó la confianza y la entereza. Pasó octavos de final en individual y cuartos de final en dobles como primeros de grupo junto a su compañero, el alemán Marcel Adam. Superaron en dobles a Forster-Oliver (Escocia/inglaterra) por 21-18 21-12 y en semifinales superaron a los segundos cabezas de serie, los ingleses Bethell-Griffin, por 21-14 23-21. Llegaron a la final imparables contra la pareja estrella francesa Mazur- Gilles Thomas aunque terminaron cediendo por 13-21 10-21. El resultado fue una plata para el binomio español-alemán que es toda una satisfacción para el deportista andujareño.

“Me gustaría seguir para competir en el mundial de Corea de 2017. Mi objetivo más inmediato es el open Internacional de España que tendrá lugar en Alcudia, Mallorca, para sumar los puntos máximos. El bádminton desde hace años es deporte olímpico aunque no se ha materializado aún. En febrero o marzo se designarán las categorías que competirán en los próximos juegos olímpicos. La designación de mi categoría SL3 con afectación en las piernas no es fácil, pero sería todo un reto y un sueño” destaca Simón Cruz a IDEAL Andújar.

4 horas por la mañana de preparación física y juego de 2 a 3 horas de bádminton con sus compañeros del club BadFly en la Salobreja llenan todo su tiempo de lunes a sábado compaginándolo con su papel de padre de Simón y Ángela. Su ambición por mejorar, por superarse, le ha llevado siempre a entrenar con personas sin discapacidad además de jugar competiciones de bádminton para no discapacitados “Es mi vida. Este deporte me ha dado todo. Con el empecé a entrenar con personas sin discapacidad. Por este deporte conocí a mi mujer y comencé a conseguir logros y metas”.

Consciente de que enarbola la bandera de España y de Andújar allá donde va, se siente muy agradecido a aquellos que le muestran su apoyo tanto patrocinadores, compañeros de club y vecinos de Andújar.“Llevar el nombre de Andújar es lo mejor que le puede pasar a un deportista iliturgitano”. Este año cuenta con el respaldo de Diputación Provincial de Jaén, a través de la marca Paraiso Interior, cuya gestión ha colaborado el concejal de Deportes y el alcalde.

Ha competido en tres de los cinco continentes, Europa, América y Asia. Resalta a los jugadores indios y de Asia, en general, como los más importantes en el mundo del bádminton donde se fomenta mucho el deporte de discapacitados. Excelente relación mantiene con rivales y jugadores europeos y amistad, sobre todo, con alemanes no en vano durante muchos años fue compañero del alemán Jan-Niklas Pott consiguiendo más medallas en europeos y mundiales.

Para el mundial de Alemania en 2013 pasó una semana en el Centro de Alto Rendimiento Blume en Madrid donde conoció a Carolina Marín, vigente número uno del ranking de la BWF, de la que destaca “su carácter extrovertido andaluz que ya apuntaba maneras por entonces”.

La banda sonora de Rocky acompaña y motiva al andujareño en las concentraciones antes de cada competición junto a los videos de Michael Jordan al que considera su ídolo. Una fuerza cautivadora que desprende y que es un ejemplo de vida. Un grave accidente con 22 años forjó la personalidad arrolladora por la que ahora desprende simpatía, empatía y ambición.

Una lección de superación que cada día escribe Simón Cruz en el libro del deporte español.