Unos libros rescatan el modo de vida ancestral serreño

Leocadio en el centro posa con su librfo, acompañad de amigos y familiares. /ANDUJAR IDEAL
Leocadio en el centro posa con su librfo, acompañad de amigos y familiares. / ANDUJAR IDEAL

El conocido pastor, Leoadio Rueda, publica su segundo libro sobre sus historias con lobos y en la sierra que han cautivado en la Península

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ Andújar CORRESPONSAL

El célebre pastor, Leoadio Rueda Checa, ha presentado este fin de semana, tanto en el Palacio de los Niños de Don Gome, como en el Centro de Visitantes ‘Viñas de Peñallana’ su segundo libro de historias y relatos que muestran como los serreños se desenvolvían en su hábitat natural y su cohabitación como especies como el lobo, donde trata de desnitrificar su lado más feroz y alimentar la teoría de que también se puede aprender de esta especie en peligro en extinción, pese a sus ataques voraces al ganado.

Víctor Gutiérrez Álamo, amigo personal de Leocadio, se ha embarcado de nuevo en la publicación de nuevas historias «hace cuatro años presentamos la primera parte y ya advertimos que nos dejamos en el tintero muchas historias», confesó Gutiérrez. El Consistorio, varios colectivos ecologistas y Afoan (Asociación de Fotógrafos de Andújar) se han implicado en la publicación del libro, donde se ha realizado una campaña de captación de fondos a través de la nuevas tecnologías.

Gutiérrez ha explicado que las historias se suceden de una forma cronológica desde la década de 1940 al 2000 «son una tragicomedia, porte se mezclan relatos tristes con otras que despiertan la risa», explica Gutiérrez. La publicación también rescata el vocabulario y muestra como Leocadio aparece en grandes documentales. También aparece como actores una película con premios Goya. Leocadio agradeció a personas e instituciones que le han animado a escribir este libro. «Donde he trabajo con más cautela, donde he contado la vida de la sierra en casi 100 años», relató. Este pastor ha contado a maestros, televisiones, catedráticos y expertos historias de los lobos en la sierra que aún perduran. «Porque cuando dejé la sierra en el año 2013 aún estaban».

La obra ha sido escrita por Leocadio Rueda Checa (protagonista de la obra) y por Víctor Gutiérrez, quien se he encargado de darle forma a los textos, que recogen historias de supervivencia ante las penurias de las posguerra, la lucha contra la fiereza de los lobos contra el ganado, la biodiversidad de la sierra y la evolución de la misma en las últimas décadas. Leocadio Rueda quiso contar su vida, su lucha continua contra los lobos que atacaban despiadadamente a las reses y como sacó a su familia adelante en épocas duras.

Últimamente, la vida le enseñó otras garras relacionadas con la salud. Por ejemplo, su esposa, (fiel aliada en el proyecto del libro) no pudo ver su publicación porque falleció tres meses antes de que saliera a la luz. El propio Leocadio también superó hace tres años un contratiempo, pero aún, así la vida ha querido también mostrarle su lado más generoso, con una familia que siempre le apoya y un buen regimiento de seguidores y admiradores, entre quienes se hallan los jóvenes que se afanan en conocer historias de la sierra, medios de comunicación de España y medio mundo, catedráticos, estudiosos, jóvenes y eruditos, que andan irradiados por la afabilidad y cariño que derrocha Leocadio y por las impresionantes historias que ha vivido.

Sus testimonios muestran los cambios que ha experimentado la sierra en estas décadas, que se remontan a la época del racionamiento de la posguerra, las andanzas de los últimos 'maquis' que estaban tirados al monte, la evolución de la trashumancia desde la sierra hasta la campiña de Andújar, el apogeo de la caza mayor, el vallado de las fincas, que las entremezcla con vivencias personales, por ejemplo, de como conoció a María, su esposa. También cuenta como pasa de ganadero a gestor de su propia finca, por lo que se testimonia una historia de superación.

Leocadio señala que fue pastor desde que nació, "cuando era pequeño iba abrazado a mi madre y a mi abuela detrás de los lobos", cuenta, hasta que como dice se manejaba solo con el ganado. A los siete años ya estaba preparaba para este menester, junto con sus hermanos.

Mucho pastoreo Antes existía mucho pastoreo en la sierra, algo de lo que se aprovecharon los lobos. Eso fue en la época de la posguerra, "se comían vivas a las ovejas, porque no tenían nada a lo que agarrarse y además vivían en un terreno llano donde mejor se comunicaban", precisa Rueda.

Los pastores se fueron provisionando de cepos loberos que les traían los arrieros desde Extremadura, que les permitieron combatir contra los lobos, "y allí empezamos a ganar la guerra", remarca Leocadio. Ya en la década de 1960 los lobos perdieron pujanza y las ovejas y pastores podían vivir más tranquilos en Sierra Morena.

Pero en 1980 volvieron los lobos a atacar con virulencia a las ganaderías, justo en la época en la que la caza mayor (las monterías) fueron desplazando al pastoreo. Eso sí, los ganaderos ya tenían más instrumentos para combatir contra los lobos. Los perros mastines fueron también los grandes aliados de los pastores. La lucha pastor-lobo se recrudeció cuando el lobo fue declarado especie protegida. Curiosamente los 'acérrimos enemigos' hoy se encuentran en horas bajas. "Hoy quedan muy pocos pastores y no son profesionales, aunque confío en que jóvenes se impliquen en este mundo, pero las reses son poco rentables", señala.

Hoy los pastores se pueden contar con los dedos de la mano en la serranía andujareña, cuando antes los pastores vivían muy bien en las fincas, porque la actividad era muy rentable.

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