El Balneario de Marmolejo, de moda a finales del XIX, recupera su esplendor

Vista del edificio dedicado al centro de interpretación en el Balneario de Marmolejo./Ideal
Vista del edificio dedicado al centro de interpretación en el Balneario de Marmolejo. / Ideal

Sus aguas obtuvieron premios en Amsterdam (1883), Barcelona (1888), Chicago (1892), Londres (1914) o la Exposición Universal de París en 1900

ANA SOLA (EFE)Jaén

«Si quiere llegar a viejo beba agua de Marmolejo». Así rezaba uno de los anuncios del balneario de este pueblo de Jaén, que mañana reabre y que estuvo de moda a finales del XIX y principios del XX con visitas de miembros de la realeza, ministros o actores como Charles Chaplin o Rodolfo Valentino.

El balneario se encuentra a dos kilómetros de Marmolejo, donde hay distintos manantiales de los que ya en 1816 un médico hablaba de las excelencias de sus aguas para «ictericias, obstrucciones del hígado, bazo, páncreas y demás vísceras abdominales, en las depravaciones del apetito y fuerzas digestivas y con excelencia en las enfermedades del sexo femenino».

Al principio, el Ayuntamiento era el propietario y gestor de las aguas, pero al no poder asumir su mantenimiento las saca a subasta en 1882 y son adquiridas por un abogado y diputado del Partido Liberal, Eduardo León y Llerena, que no solo mejora las infraestructuras, sino que las publicita por distintos puntos del mundo.

Sus aguas obtuvieron premios en Amsterdam (1883), Barcelona (1888), Chicago (1892), Londres (1914) o la Exposición Universal de París en 1900.

Era finales del siglo XIX, los antibióticos aún no habían revolucionado la medicina y cientos de personas acudían en busca de alivio a enfermedades cutáneas, respiratorias, venéreas, de la mujer, o males tan dispares como, la eyaculación precoz, las «histéricas» o el Baile de San Vito, según recogen los documentos de la época.

En 1883 León y Llerena, que decidió quedarse a vivir en Marmolejo, en la casa conocida como La Meca, por la cantidad de personajes influyentes que se alojaron allí, acomete una reforma del lugar construyendo una galería de acceso a los manantiales y varios edificios más, así como un gran jardín de más de 9 hectáreas que encargó al jardinero del Jardín Botánico de Córdoba Manuel Méndez.

Unas infraestructuras de estilo modernista en las que predominaba la inspiración en la naturaleza a la vez que se incorporaban novedades derivadas de la revolución industrial, como el acero y el cristal, y que ahora se pueden apreciar en los restaurados edificios, azulejos y piezas del balneario.

Destaca la reja de entrada, la gran cúpula que antes cubría la zona de aguas y ahora se ha situado en el nuevo aparcamiento, o una nereida (ninfa del mar hija de Nereo, en la mitología griega) de la fundición francesa Val D'Osne, que se puede ver ante uno de los edificios, pero que fue encontrada enterrada en la zona de aguas.

El balneario no solo reabre mañana sus puertas para poder tomar de nuevo las aguas en una de sus tres fuentes -Fuente Agria, de San Luis y de Buena Esperanza-, sino que además inaugura un Centro de Interpretación, en la anterior Casa del Médico, el lugar en el que el doctor recetaba la forma de tomar las aguas y donde se pueden ver fotos y botellas antiguas, vídeos, cuadros vivos...

Y es que Marmolejo, una localidad agrícola y olivarera, que contaba a finales del siglo XIX con unos 4.000 habitantes, tenía cuatro casinos, gran cantidad de hoteles, cines, teatros, joyerías, electricidad en las calles, tranvía e incluso llegó a ser el único pueblo con todas sus calles asfaltadas.

Todo para cubrir las demandas de los clientes llegados de distintas partes del mundo, como Cuba, Filipinas, Marruecos o Puerto Rico y de gran relevancia como la infanta Isabel, hermana de Alfonso XII, el sultán de Marruecos, Ortega y Gasset o Ramón y Cajal, que se pasaba horas sentado solo en el casino, donde los camareros se quejaban de que tenían que limpiar la mesa llena de garabatos, que no eran otra cosa que la estructura de neuronas o el sistema nervioso.

La Guerra Civil supuso un parón para el balneario, que vivió en los años cincuenta del siglo XX una nueva época de esplendor, aunque nunca como la primera, y en los años setenta entra en decadencia.

En 2011 lo adquiere de nuevo el Ayuntamiento, realiza diversas rehabilitaciones pero las inundaciones de 2009, 2010 y 2011 lo deterioran, hasta que una nueva restauración de toda la zona lo ha devuelto a la vida.

Podrá disfrutarse del balneario acudiendo en un tranvía que realizará el mismo recorrido que hacía el que se instaló en Marmolejo en 1916 y transportaba a los agüistas desde el casco urbano hasta el recinto.

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