La procesión de la Divina Pastora recobra su pasado

Imagen de la Divina Pastora, ayer a su salida del templo. /J. C. GONZÁLEZ
Imagen de la Divina Pastora, ayer a su salida del templo. / J. C. GONZÁLEZ

La flamante restauración realizada por José Luis Ojeda y Encarnación Gómez ha permitido a la talla recuperar su policromía original

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR

Anoche culminaron los actos de la Divina Pastora, con la procesión por las calles del barrio de la Plaza de Toros (modificó su recorrido algo por las obras), y que estuvo acompañada por los sones de la banda Maestro Amador, representantes de las cofradías de gloria y alguna de pasión de la ciudad, de ediles de la Corporación y de los niños y niñas que acaban de realizar la Primera Comunión. Una multitud de vecinos presenciaron el cortejo, donde llamaron la atención algunas mujeres ataviadas de mantilla.

La talla rememoró a la original, gracias a los trabajos de restauración realizados por José Luis Ojeda y Encarnación Gómez. La advocación de la Divina Pastora está marcada en la ciudad por la impronta de los Padres Paules desde el año 1879 y por la celebración de la Fiesta de Pentecostés. Esta devoción data en Andújar desde los confines del siglo XVI, con la creación de la extinta ermita de San Roque, donde se atendía a los enfermos de la peste. Allí los Padres Capuchinos fundaron su convento, cuya congregación hermana, la de San Francisco de Asís, extendió la devoción a la Madre del Divino Pastor por Andalucía y por Andújar.

Antes de la procesión se celebró la Eucaristía en la parroquia que lleva su nombre.

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