La Santa Vera Cruz vuelve a mostrar el lado más sobrio y solemne de la Semana Santa andujareña

La Santa Vera Cruz vuelve a mostrar el lado más sobrio y solemne de la Semana Santa andujareña
  • Sus imágenes, Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores y San Juan Evangelista, derrocharon simbolismo y recogimiento

La procesión de las imagénes de la Santa Vera Cruz, Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores y San Juan Evangelista, adelantó el Domingo de Ramos su horario (salió con algo de retraso) y cumplió antes de tiempo los funestos presagios mañaneros del Salvador.

El entorno de esta procesión, las silentes y encaladas calles de San Bartolomé, la antigüedad, el muñidor (este año esta figura ha sido encarnada por una mujer), y el incesante incremento del patrimonio religioso y simbólico de ambos pasos (los ángeles, sus 12 nazarenos) le dotaron a esta procesión de una aureola especial, que fue disfrutada por mucha más gente al tener un horario más tempranero.

Por la mañana, ambas imágenes estuvieron expuestas al público (como otras) para despertar la caridad y la solidaridad de feligreses y cofrades, de una parroquia la de San Bartolomé que rezuma un profundo y fervoroso sentimiento religioso y popular. Nuestro Padre Jesús Nazareno transitó en silencio y la Agrupación Musical Maestro Flores, de Marmolejo, aliviaron el desconsuelo de una Madre y la incomprensión de un discípulo amado.

Esta cofradía, que destila solera, volvió a mostrar sus insignias más identificativas como la Cruz de San Diego, el Guión de la Redención, una reliquia de San Pío IX, los bordados en oro del siglo XVIII y sus excelsos candelabros y evidenció el afán y tesón por incrementar su patrimonio.