La Ropera se suma al periplo de la Semana Santa andujareña con la procesión de 'La Dolorosa'

La Ropera se suma al periplo de la Semana Santa andujareña con la procesión de 'La Dolorosa'
  • El pasado viernes acudió mucha gente a un poblado que se afana en el engrandecimiento de sus tradiciones

El poblado de La Ropera se ha sumado al periplo de la Semana Santa andujareña desde la austeridad que le aportan la sencillez de sus gentes y la dedicación que le insuflan que propicia un engrandecimiento de su procesión de María Santísima de los Dolores que cada vez cuenta con más adeptos, y ya no solo por el hecho de cambiarse a la noche del Viernes de Dolores, que ha motivado más visitas, sino porque en los años precedentes que se desarrollaban cuando se cernía en el poblado.

Muchas personas acudieron en la noche del pasado viernes, porque a los fervorosos y afanosos devotos de este núcleo de población se sumaron las gente de Andújar que sienten su Semana Santa, cuando salen las primeras estaciones de penitencia por las calles y altozanos de la siempre lozana ciudad andujareña que se reserva su algarabía para otros momentos y ofrece su lado más solemne. Un grupo de entusiastas de La Ropera fundaron el grupo parroquial Padre Jesús de la Salud y María Santísima de los Dolores. Hasta ahora procesiona esta segunda, pero el artista malagueño Antonio Lucena está tallando la imagen de Jesús de la Salud, que próximamente acompañará en su tormento a la Virgen de los Dolores.

Crecimiento

El hermano mayor de este grupo parroquial, Jesús Casado, indicó que en la actualidad lo conforman 80 hermanos y con ánimo de seguir creciendo. La procesión transitó por las calles tranquilas de un poblado que asistió el pasado viernes por la noche impertérrito al cortejo de penitentes, costaleros (entre los que se hallaron su alcalde pedáneo, Miguel Ángel Rodríguez y el diestro David Valiente) y camareras y una banda Maestro Amador que la dio categoría a esta procesión, que posee la singularidad de asomarse y besar las primeras estribaciones de Sierra Morena, acurrucadas por los murmullos del río Guadalquivir, que se confabularon ya en la medianoche del viernes para aportar su brisa y mitigar el desconsuelo que abatía en su peregrinar por las calles del poblado a la Virgen de los Dolores, que estrenó las cuatro pinturas que coronarán su techo de palio. Esta imagen de Nuestra Señora de los Dolores es una obra anónima del siglo XX y de estilo sevillano que fue mecida y conducida con mimo por sus costaleros, su capataz, Jorge de Cecilia, y sus contracapataces Óscar Rodríguez y Ramón Nieto.

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