Ponce y Roca Rey triunfan en Andújar

Andrés Roca Rey pasea sus triunfos obtenidos del único toro que lidió.
Andrés Roca Rey pasea sus triunfos obtenidos del único toro que lidió. / ENRIQUE
  • Cayetano, que falló con los aceros, se fue de vacío después de una tarde de entrega y voluntad

Extraordinario era el ambiente en los aledaños de la plaza de toros instantes antes del comienzo de la corrida de toros. Festejo que había levantado una gran expectación y que se vio reflejada en una excelente entrada en los tendidos del vetusto coso iliturgitano.

Hay que reconocerle el esfuerzo y la valentía al dúo de empresarios que fueron capaces de echar para adelante una corrida de toros con un presupuesto extraordinariamente alto, con tres toreros de máximo tirón y una ganadería de las predilectas de las figuras y aficionado. El resultado no pudo ser mejor, tendidos repletos de gente, ambiente por todo lo alto y un resultado artístico acorde al nivel del festejo.

Se lidió una corrida de toros de la ganadería de Salvador Domecq, que repetía después del triunfo de este mismo hierro el año pasado durante la corrida de toros que se celebró por su feria de septiembre. Tuvieron una justa presentación y su juego fue muy deslucido en líneas generales. Cierto es, tuvieron nobleza, pero acusaron falta de raza y casta.

Novedad

La tarde transcurría con más pena que gloria en los dos primeros toros, flojos y deslucidos. Pero salió el tercero, que tampoco mejoró a los anteriores, pero sí apareció un torero que anduvo firme y sobrado de ganas. El torero en cuestión es el peruano Andrés Roca Rey, que ya en los primeros lances a la verónica se vio la aptitud que traía en su comparecencia de Andújar. Posteriormente se lució en un buen quite, variado, chicuelinas y tafalleras y el tendido empezaba a despertar del sopor.

Tras el trámite del puyazo y un tercio de banderillas con poco que decir, el peruano decidido se fue a los medios, brindó al público y allí se quedó, quieto y estirado, con la muleta retrasada y citando al toro desde considerable distancia. El inicio con dos pases por la espalda ligados con un pase de pecho puso la plaza en pie. Posteriormente el trasteo sufrió un bajón debido en gran parte a las condiciones del toro. Una vez que el torero acortó las distancias se vieron los mejores momentos del peruano. Se siente a gusto el torero en esos terrenos cuajando varias series en lo que predominó la quietud de zapatillas y la templanza de sus muletazos. En uno de ellos, también por la espalda, sufrió una espeluznante voltereta, colgado en el pitón en unos angustiosos segundos que se hicieron eternos. Ya en el suelo no se podía levantar, siendo llevado rápidamente a la enfermería. En ese momento el primer espada del cartel Enrique Ponce se disponía a matar al toro cuando por la puerta de cuadrillas se divisó la figura del torero cogido. La plaza se volvió literalmente loca al ver la figura desmadejada, visiblemente conmocionado y cojeando ostensiblemente, pero gallarda y valiente a la vez. Siguió toreando mientras la plaza rugía al grito de torero, torero. Mató de estocada entera, la plaza se cubrió de pañuelos blancos y los máximos trofeos para el héroe peruano. No defraudó el diestro, aunque sólo pudiera matar uno de sus toros.

Enrique Ponce tuvo que matar tres toros por el percance de Roca Rey. Y la verdad es que el valenciano estuvo impecable en los tres. Su primero que tuvo calidad, pero muy poquita fuerza no impidió que se luciera en un variado recibo capotero con verónicas, chicuelinas con el compás abierto y media de remate. Con la muleta anduvo sin apreturas y sin forzar la endeble embestida del burel. Una vez afianzado el animal, el torero apretó en dos series sobre la mano derecha que tuvieron largura los muletazos y gusto en su concepto. Mató de un pinchazo, curiosamente la espada se rompió por tres sitios y estocada que valieron una oreja.

Lo mejor de la tarde de Enrique Ponce llegó en el cuarto, toro de Salvador Domecq que tuvo un buen pitón derecho y un malo por el izquierdo. Imprimió el diestro temple y calidad en su trasteo sobre la diestra, toques suaves, ritmo y cadencia en su muleteo. Da gusto ver a Enrique Ponce en estos momentos, aunque no pudo conseguir lucimiento alguno al natural con la izquierda. Cortó otra oreja tras entretenerse con la espada.

Fresquito

El sexto que lo mató en lugar de Roca Rey tiró de ofició cuando la tarde llegada ya al final, con un público deseando ya de salir de la plaza cuando llegaba el fresquito de la noche. Labor muy técnica y meritoria ante un toro que no dio ningún tipo de facilidades, aparte de la luz de la plaza, muy deficiente y manifiestamente mejorable. Mató de forma rápida cortando la última oreja de una tarde en la que le faltó toros.

Era muy esperado el diestro Cayetano Rivera Ordóñez en Andújar. Al igual que Andrés Roca Rey se presentaba en la ciudad iliturgitana y a fe que tuvo tirón en la taquilla, aparte de que se notaba en la plaza a sus muchos seguidores o, mejor dicho, seguidoras, puesto que jalearon al madrileño en todo lo que hizo, bueno, regular y menos bueno, que de todo hubo. Y mucho, porque Cayetano se vació de verdad en sus dos toros, aunque eso no quiera decir que estuvo bien, tampoco mal, aunque su actuación se puede calificar de novillero.

Y es que la mutación de Cayetano es ya un hecho. Ha pasado de ser un torero cuando debutó con un concepto más bien artístico a un torero más bullicioso y voluntarioso. En una palabra, se ha pasado de compararlo con su abuelo Antonio Ordóñez a su padre, el malogrado y recordado Francisco Rivera Ordóñez.

Tuvo el menor de los Ordóñez una tarde llena de entrega y voluntad, aunque muy acelerado y por momentos eléctricos. En su primero alternó momentos muy logrados con muletazos que tuvieron buen trazo con otros en los que hubo menos acople y demasiados enganchones en su trasteo por ambos pitones, aunque eso sí muy jaleado por sus partidarios. Desgraciadamente para ellos falló con la espada y se esfumaron los trofeos. Otro tanto le pasó con el quinto, una labor que la comenzó de rodillas en un inicio vibrante y de locura con el tendido encendido. Trasteo muy acelerado y con poco temple, aunque si vibrante en todo lo que hizo. Tenía las orejas en la mano, pero de forma incomprensible se atascó y de qué manera con la espada pinchando hasta en seis ocasiones cambiando los seguros trofeos por una cariñosa ovación de su público después de escuchar un aviso.

Festival contra el Cáncer

La próxima cita taurina será el próximo 25 de marzo en el Festival Contra el Cáncer que se celebra desde hace 17 años en la capital.

El cartel de este año lo componen el rejoneador Diego Ventura, los matadores de toros Enrique Ponce, El linarense Curro Díaz, el diestro granadino David Fandila "El Fandi", Cayetano Rivera Ordóñez, el novillero con picadores del Puerto de Santa María Daniel Crespo y el alumno de la Escuela Cultural de Tauromaquia de Jaén Fernández Ríos. El ganado lucirá el hierro de Parlade.

A falta de dos semanas para la celebración del festival, el ambiente en torno al festejo es bastante bueno, según los organizadores la venta de entradas en la sede de la Asociación Contra el Cáncer va a buen ritmo y si sigue así, se espera una gran entrada en el coso del Parque de la Alameda, superando la de años anteriores. Ojalá sea así, Jaén siempre ha sido solidaria y la ocasión lo merece. El cartel taurino tiene el máximo interés con una baraja de toreros muy de actualidad.