Internan en un centro de protección de menores a una madre de 15 y a su bebé

Los tíos y la abuela del bebé en la casa de donde se lo llevó la Policía junto a su madre.
Los tíos y la abuela del bebé en la casa de donde se lo llevó la Policía junto a su madre. / J. C. G.
  • La madre fue expulsada de casa por su familia, que no aceptó el embarazo, y fue acogida por la familia del padre, con escasos recursos

La Policía irrumpió el martes al ser de día en la calle Palominos, en la Ronda de Mestanza de Andújar. Los mandaba un juez con la orden de ingresar a dos menores en un centro de protección donde estuviera garantizado su alimentación y su bienestar, bajo custodia de la Junta de Andalucía. Una de las personas que buscaban era una chica de quince años. La otra era su hijo, un bebé de cuatro meses de edad. La familia afectada entiende que se ha acometido una injusticia y critican la forma tan brusca en la que actuó la autoridad.

María José es la abuela paterna del lactante. Su hijo, el padre de la criatura, tiene también 15 años, pero a él no se lo llevaron. Relata que cerca de las ocho y media de la mañana de pasado martes día 10 de mayo, llegó la Policía (por una orden judicial). Les reprocha que entraran «con patadas a las puertas». Este extremo lo han corroborado vecinos, porque la madre, la joven de 15 años se asustó y el bebé empezó a llorar. Ambos viven en su casa desde el pasado mes de octubre, meses antes del parto que se produjo en enero. A la chica la echaron de la casa de sus padres, porque no aceptaron el embarazo.

Ramón, tío político del bebé, explica las razones por las que la Consejería de Igualdad, Salud y Bienestar Social decidió llevarse a la madre y a su bebé al centro de acogida de Baeza. Una de ellas es el ocultamiento del embarazo de la joven a sus padres. «Pero claro, lo escondió ante posibles represalias, que después se confirmaron al expulsarla del hogar», aclara. Los familiares insisten en que desde que llegó la chica a su casa el embarazo estuvo bajo control médico con todas las revisiones pertinentes antes del parto. El hecho de que sean menores de edad también está detrás de la decisión, porque la administración entiende que no pueden darle un futuro al niño. «Es cierto que no iban al instituto, pero mi sobrino (el padre) ya se ha responsabilizado y ha vuelto a las aulas», subraya el tío. De hecho, cuando llegó la Policía a llevarse a su hijo él estaba ya camino de sus clases.

Riesgos para los menores

Un informe de las asistentas sociales revela un posible riesgo de fuga o de esconder al niño, algo que rechaza de una forma contundente la familia del padre, porque argumenta que tanto la madre como el bebé estaban perfectamente atendidos, tanto de comidas, como de vestimenta, como toda clase de utensilios, extremo este que también confirman sus vecinos.

El informe de los servicios sociales remarca que la familia del joven se haya en una situación de 'vulnerabilidad', o sea, que no goza de las garantías económicas para la manutención del niño, por lo que esgrime una situación de desamparo del menor. Su abuela, y madre del joven padre, asegura que con la ayuda que recibe de su pareja le basta para sacar al niño para adelante.

El tío, Ramón, asegura que la familia del padre se está volcando con el recién nacido. «No nos han dado ninguna oportunidad de demostrar todo lo que estamos haciendo por el chaval, porque estamos haciendo todo lo posible porque aquí nos estamos involucrando mucha gente por sacar al chaval adelante», afirma Ramón, de ahí que hayan recurrido ante un abogado.

Aseguran que les han negado cualquier contacto con la madre y el bebé y señalan a la familia de la madre, porque como señala Ramón, «está detrás de todo esto». El informe sobre la situación social de ambas familias ha sido el desencadenante de la decisión de la Junta de llevar a la madre y al niño al centro de acogida. La familia del joven padre recalca que ha luchado para sacar adelante al bebé, pese a las limitaciones económicas, aunque la administración entiende que no iba a crecer en unas condiciones idóneas. Ramón garantiza, pese a que él tampoco goza de estabilidad económica, de que estaría mejor en el hogar que en un centro de acogida.

De fondo está el problema de los embarazos de adolescentes. Según estadísticas oficiales, en España se producen cada año 100 embarazos con madres de 14 o menos (en puede haber cuatro al año) y unos 500 con 15 años. Los expertos que trabajan en este tema han detectado que muchas jóvenes que se quedan encinta a propósito, plenamente convencidas de que tener un hijo es sinónimo de casarse y vivir de forma independiente.