Un monolito recuerda a los 148 colonos que llegaron a Llanos del Sotillo

Vecinos y vecinas junto con las autoridades y mentores de la idea al lado del monolito. /J. C. GONZÁLEZ
Vecinos y vecinas junto con las autoridades y mentores de la idea al lado del monolito. / J. C. GONZÁLEZ

La inauguración se ha producido en las fiestas agosteñas del Emigrante con la presencia de quienes aún perduran y descendientes

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ LLANOS DEL SOTILLO CORRESPONSAL

El poblado de Llanos del Sotillo se ha reencontrado con sus orígenes en estas fechas agosteñas, coincidiendo con la Fiesta del Emigrante que acoge a varios de sus vecinos que en su día se marcharon a otras tierras a labrarse un mejor porvenir.

Un monolito de grandes dimensiones recuerda a los 148 colonos que entre 1960 y 1975 llegaron al poblado. Quedan aún algunos de ellos y ellas, y ahora sus descendientes y los que le sigan tendrán para la posteridad los comienzos de este humilde y labriego poblado. El sábado se inauguró con la asistencia del alcalde de Andújar, Paco Huertas (uno de los que se reencontró con sus raíces), varios ediles del gobierno, el pedáneo, Juan Muñoz y más de 200 personas. Asunción Brasero y Juan Antonio Noguero, han llevado el peso de este proyecto cargado de nostalgia, que sigue invitando al futuro, sin olvidar las raíces.

El origen

El alcalde pedáneo de Llanos del Sotillo, Juan Muñoz, relató a IDEAL que la iniciativa partió de Juan Antonio Noguero (quien leyó en la inauguración una emotiva poesía) en la inauguración. Muñoz constató que se rescata con este hito de gigantescas dimensiones el sentimiento y la lucha de sus antepasados «porque veníamos de unos años muy malos». Entre los años 1960 y 1975 se pobló esta pedanía. Arribaron de sitios tan dispares como Génave, La Ropera, Arjona, Arjonilla, Sevilla, Villanueva de la Reina, Granada y Écija. «Para el poblado es una alegría inmensa el ver cono están reflejados los nombres de nuestros padres y madres», contó emocionado Muñoz. Además por la noche, se verá con la iluminación del poblado.

El Instituto Nacional de Colonización les proporcionó las viviendas. Después le siguió la creación del poblado de Vegas de Triana. Esta inauguración de produjo en plenas Fiestas del Inmigrante y en el anuncio de la construcción de un salón social y la creación de varios parques.

Juan Conde González es uno de los primeros colonos que aún viven. Llegó en marzo de 1963 «en las casas no teníamos agua, ni luz». Agrega que de una forma paulatina fueron arreglando las casas, hasta dotarlas de servicios. Recuerda que Llanos del Sotillo era un pueblo de emigrantes, «la gente se iba a otros lugares, y los que quedaron trabajaban en sus fanegas de tierra en unas condiciones muy duras», detalla Conde. Ahora dice que las casas cuentan con sus comodidades «aquí he criado a mis hijos». El 80% de aquellos colonos varones han fallecido.

Jose es un hijo de uno de los colonos y le viene a la memoria como sus padres sacaron a la familia a base de esfuerzo y tesón. Otra que aún quedan con vida es Purificación Gómez González. Ella fue de las primera que llegaron a Llanos del Sotillo, precisamente de Andújar «de la Pontanilla, justo debajo del cuadro de la Virgen», rememora. Le dieron la casa a su marido y se acuerda de como se trabajaba de sol a sol. Sus hijos se fueron a Lloret del Mar. Suelen a acudir al poblado. A sus 92 años, Purificación mantiene intacta su memoria.

El alcalde de Andújar, Paco Huertas, también se emocionó al recordar sus orígenes que se enclavan en el poblado. Es nieto del 'Cojo' (en los pueblos pequeños se suelen conocer por sus apodos) que regentaba un kiosco en el poblado. Así se lo recordaron en un encuentro de 'sotilleros' que tuvo lugar el pasado mes de marzo en Lloret del Mar. El 23 de febrero de 2019 se celebrará en Llanos del Sotillo, y se esperan unas 400 personas. La artista Asunción Brasero indicó en su alocución cuanto tiempo le ha llevado la construcción de este monolito que consta de más de 1.000 azulejos.

Homenaje

Todos los años, en la Fiesta del Emigrante, se entrega las llaves del poblado a un vecino del Sotillo que se marchó a otras tierras. Este año se les ha entregado a Raúl Pérez Barranco 'El hijo del jardinero'. Vive en Mallorca y todos los años viene a reencontrarse con sus raíces y sus amigos. Suele pasear en aquellas fanegas de tierra, como lo hacía en aquellos tiempos con sus inseparables perro y burro. Estos recuerdos se escanciaron en la verbena del grupo Big Black y con la degustación del canto «No puedo explicar los sentimientos que se te apoderan de ti cuando llegas a tu tierra», declaró Pérez.

 

Fotos

Vídeos