San Miguel estrena fachada

San Miguel estrena fachada

La Portada renacentista ha sido restaurada por Ana Infante de la Torre y su equipo en una iglesia BIC

ISABEL RECAAndújar

Con la llegada del periodo estival, la portada occidental de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, se 'destapaba' y luce ya restaurada, tras el trabajo de Ana Infante de la Torre -licenciada en Bellas Artes y especialista en conservación y restauración de obras de arte- y su equipo.

Según Luis Pedro Pérez García, catedrático de Historia y presidente de la Asociación Amigos del Patrimonio de Andújar, la puerta occidental del templo parroquial de San Miguel Arcángel, la puerta de los pies, se encuadra formalmente en el primer Renacimiento, es decir, en el Plateresco. La traza se realiza durante la prelatura del cardenal Esteban Gabriel Merino (1523-1535) cuyo escudo se puede observar en la parte central del friso. Se somete al diseño clásico y nos encontramos ante un arco de medio punto que descansa sobre pilastras y que está flanqueado por pilastras y columnas exentas, que descansan sobre plinto y que soportan un trozo de entablamento. Sobre la cornisa, se ubican tres hornacinas arcosinas entre pilastras corintias y coronadas con veneras y flameros como remate.

El altorrelieve del arcángel San Miguel -que remataba la hornacina central y la cornisa de cincha que separaba la portada del rosetón del siglo XV- está mutilado como consecuencia de la ventana que se abre en la fachada para iluminar el coro - muy probablemente esto pudo ocurrir a finales del siglo XVI o comienzos del XVII.

Dos potentes contrafuertes flanquean la portada, cuyo origen no es posible precisar en el momento actual. Hay dos hipótesis, que se concibieran para reforzar el muro de los pies una vez que se abrió en él la puerta; o que se añadieran después al construirse el coro en alto sobre el último tramo de las tres naves del templo y, por tanto, para paliar el hecho de que el muro de los pies recibiera parte del peso y presión del coro, es decir, que sirvieran para reforzarlo.

Esta última opción parece, a juicio de la restauradora Ana Infante, la más a la lógica y la que se ajusta mejor a su realidad constructiva.

En el programa iconográfico que se desarrolla en la puerta occidental se compaginan elementos profanos y religiosos. Esta misma simbiosis se aprecia en otras puertas de este periodo histórico-artístico tanto en la diócesis de Jaén como en otras diócesis de Castilla.

Del cielo a la tierra

Del nivel más celestial al más terrenal, las figuras de bulto redondo que decoraban las hornacinas -destruidas en la Guerra Civil española, en 1936- son los arcángeles san Gabriel, san Miguel y san Rafael; en la hornacina del centro, se encontraba el arcángel san Miguel, el titular del templo.

En el friso, en su parte central, aparece el escudo del cardenal Esteban Gabriel Merino entre amorcillos a modo de tenantes y flanqueado por grutescos dispuestos simétricamente.

Dicho grutesco se conforma con un fauno en posición frontal de cuya boca salen unas cornucopias de las que surgen 'putti' y una serie de frutas entre ellos. En el tondo de la enjuta derecha el busto de Adán y en la enjuta izquierda el busto de Eva, los primeros padres y fuente del pecado original.

En la rosca del arco, diez cabezas de querubines aladas, cinco a cada lado de la clave, que se encuentra ornamentad con un rollo donde se representa una hoja de parra -alusión a la eucaristía o al pecado,... Por otra parte, los fustes de las pilastras sobre las que descansa el arco de medio punto se encuentran decorados con candelieri. Los capiteles son figurados y su decoración se concibe diferentemente.

En el capitel de la derecha encontramos cabezas de querubines alados, animales alados con cabezas humanizadas de aspecto inquietante -bucráneos- y grutescos entre los capiteles de las pilastras y el capitel, que deben entenderse a partir de la corriente neoplatónica del Renacimiento. En el capitel de la izquierda, los querubines alados son reemplazados por bustos masculinos y femeninos con rostros atormentados y de aspecto inquietante, que se podrían interpretar como sinónimo del pecado. En el cubo del capitel se representan cabezas de querubines levemente trabajados y, entre los capiteles y las pilastras, grutescos.

La Pasión

En el fuste derecho, en su parte inferior, se representan los símbolos de la Pasión, aunque, como consecuencia del mal estado en el que se encontraba la piedra, tan sólo se podía apreciar la corona de espinas, los tres clavos, las tenazas, la lanza de Longinos, el flagelo, la lámpara y la cabeza de un león. En la parte inferior de columna izquierda, la ornamentación se centra en el grutesco, seres fantásticos, aves y frutas, principalmente, es decir, elementos profanos que por otra parte siempre cabe la posibilidad de darle una significación cristiana.

Este edificio ha sufrido numerosas intervenciones, unas fortuitas y otras no tanto, debido a una presencia y consideración con el significado del mismo, sumado a la vinculación entre el bien y el lugar al que pertenece y su contexto físico y cultural. El aspecto que presentaba la Portada antes de su intervención, había sido producido por cambios o procesos físico- químicos que han ido alterando la constitución de las materias utilizadas por estar en contacto con el medio ambiente, piedra (arenisca).

Son numerosos los agentes de deterioro que atentan contra la integridad de este tipo de edificaciones por la composición y ubicación, además de los cambios químicos y físicos, lluvia, viento, variaciones de humedad y temperatura. La climatología es el principal agente, especialmente sobre el soporte y morteros disgregándolos y causando por tanto el desprendimiento y la consiguiente caída y en algunos casos la pérdida de las piezas que conforman la propia materia. En este caso, el grado de deterioro ha sido continúo, creciendo a medida que pasaba el tiempo y se demoraba la actuación sobre la misma, afirma Ana Infante.

Según el examen visual realizado antes de la intervención, no se apreciaban lesiones que pudieran afectar definitivamente a la capacidad portante del propio edificio. Zonas puntuales si habían sufrido desprendimientos por descohesión. El material había sufrido alteraciones por su resistencia, paso del tiempo, sin olvidar la mano del hombre.

Las patologías y daños que presentaba eran múltiples, entre ellas, la formación de huecos o pérdida de materia tanto superficiales como concavidades de mayor y menor tamaño y fracturación y exfoliación de la piedra o separación de placas, alterando la piedra y separando partes de la misma. Produciéndose roturas y disyunciones, reparaciones puntuales realizadas con material cerámico de teja y ladrillo, y repellados con morteros de cemento y manchas, suciedad y polvo adherido en la superficie; la zona media-inferior de la Portada era la más afectada. Su estado de conservación era malo, con un nivel máximo de urgencia de actuación, pues ciertas pérdidas ya sufridas se consideran irreversibles, es decir irrecuperables.

Conservación

El objetivo principal ha sido, según la restauradora, garantizar la conservación y frenar el deterioro material de esta Portada considerada Bien de Interés Cultural, por su valor histórico, artístico, técnico y cultural dentro de su edificio emblemático, formando parte del conjunto del Casco Histórico de la ciudad de Andújar.

La intervención ha seguido como criterio principal una actuación con solución de problemas estéticos y sobre todo, el respeto a la misma y la consolidación de lo existente, no sólo para su mejor entendimiento sino para su perduración.

Para ello ha sido necesario realizar una serie de Tratamientos específicos bajo unos preceptos o criterios de intervención, establecidos en las Cartas del Restauro a nivel internacional, en coherencia con la Legislación nacional y autonómica en materia de intervención en el Patrimonio Histórico Andaluz, aplicando productos y materiales de reconocida eficacia y calidad, compatibles con los originales, se ha respetado la pátina original del bien, establecida mediante la realización de catas de diferentes niveles de limpieza sobre la superficie de los sillares de piedra, se han retirado elementos y materiales ajenos al sistema constructivo original que suponían la degradación, e impedían la lectura e interpretación histórica y cultural de la Portada, se han añadido partes imprescindibles para afianzar su consolidación, reconocibles sin caer en reconstrucción mimética, como en el caso de la zona inferior de las columnas.

La Metodología de Trabajo se ha basado en la conservación y mejora de su estado material pétreo, de su sistema constructivo y decorativo, buscando favorecer su lectura e interpretación histórica, técnica y cultural, para su mejor comprensión y observación. Primero limpieza, luego consolidación de la masa pétrea y protección.

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