Esas instantáneas que nos descubren

Esas anteojeras que nos ponemos en tantas ocasiones no nos dejan ver más allá de tanto localismo

ALFREDO YBARRAANDÚJAR

Acudía el pasado viernes a la inauguración de la exposición anual de la Asociación Fotográfica de Andújar, AFOAN, ya en una sexta edición, donde recoge el trabajo último de sus asociados. Presidida por Vicente Laguna su ya muy significativa trayectoria que le da patente de corso como una entidad ejemplar, no sólo en Andújar. Reconocida en diferentes lugares, con sus asociados premiados en certámenes de primer nivel, o requeridos para impartir cursos o abrir caminos en temas de fotografía, y, especialmente de fotografía de naturaleza. AFOAN ha tenido siempre una mirada nada localista y aunque sus miembros, por la propia génesis y localización el colectivo, son mayoritariamente de Andújar, también los hay de diversos puntos geográficos. En su aún no larga trayectoria ha dado pasos firmes y ya cuenta con una sede propia y diferentes convenios con instituciones, como el último firmado con la UNED, para colaborar mutuamente en diversos aspectos, como pueden ser cursos específicos sobre diversas técnicas fotográficas. Cada día voy siendo menos proclive a la hora de acudir a esos eventos que muchas veces se suceden y hasta casi se solapan en la agenda ciudadana, muy al contrario, me he vuelto bastante selectivo desde mis inclinaciones o apetencias personales. Pero, por ejemplo, ante la convocatoria de inauguración de esta muestra de AFOAN no dudo en acudir, y disfrutar contemplando, gozosamente, las diferentes instantáneas. Y además, sin dudarlo se la recomiendo de todas todas. Va a estar en la sala de exposiciones de la Casa Municipal de Cultura hasta el próximo 2 de abril. Merece mucho la pena poder observar un gran abanico de visiones personales (cada fotografía es de un autor diferente, miembro del colectivo) principalmente del Parque Natural Sierra de Andújar, aunque las hay de otros espacios naturales e incluso de otra índole, como retratos y monumentos. Pero como digo, el grueso es un compendio de imágenes que nos acercan a la maravillosa biodiversidad del Parque Natural de la Sierra de Andújar, desde un punto de vista que normalmente el visitante medio difícilmente tiene. Muchas de las fotos cuentan tras de sí horas y horas de aguardo. Reflejan, nos muestran, que si sabemos adentrarnos en los senderos y oteros de la sierra andujareña, con determinada paciencia, sosegado pisar, y con un espíritu respetuoso, rendido ante la pedagogía de colosal magnitud de esa orografía, de esa fauna, de esa vegetación; incardinados en la brisa, y en la sinfonía, por ende eufónica, que estos lares proyectan, la recompensa es ciclópea. Y como ejemplo, esas imágenes de la muestra de AFOAN: ese lince, ese vuelo de la rapaz detenido en un sutil pentagrama del horizonte, esa nutria transparentada bajo el agua, esa libélula de colores imposibles, esa cabra montés atalayando el precipicio, el ciervo atravesando el río, esas mariposas de sutil textura, esa encina en medio de una inmensidad tantálica que parece invitarnos a sentarnos a su derredor dispuesta a contarnos muchas historias de estos sagrados lugares. Esta asociación fotográfica es en definitiva un ejemplo de cómo hoy hay que acercarse a los espacios verdes protegidos con un talante conservacionista y sostenible.

Y dentro de este tema de la fotografía, simplemente, recordar cómo el iliturgitano Antonio José Peinado Muñoz, afincado en Navarra, e hijo, por situarnos, de una conocida familia muy vinculada a la vida cultural y política iliturgitana, es uno de los fotógrafos españoles de más reputación. Último Premio nacional de fotografía de la Federación Española de Profesionales de la Imagen, tiene en su haber un muy numeroso bagaje de prestigiosos premios nacionales e internacionales y sus retratos, por ejemplo son especialmente acreditados. Y es que Andújar por designio de los hados siempre, a lo largo de la historia, ha concebido a muchos y muy buenos artistas. Lo malo, ¡ay!, es esa personalidad local tan desdeñable de las propias excelencias, que no ha sabido valorarlos en toda su magnitud, ni ha sabido vincularlos, en general, al devenir de la ciudad, ejemplarizándolos. Muchos de esos artistas es que ni los conocemos, ni han quedado inscritos en ese libro de oro de la enjundia de Andújar. Esas anteojeras que nos ponemos en tantas ocasiones no nos dejan ver más allá de tanto localismo.

 

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