Grandeza y mezquindades

Grandeza y mezquindades
ALFREDO YBARRA

Escribo (por ayer) con ese inmejorable regalo de Reyes que es que el invierno sea invierno, haga un frío propio de la época y llueva de un modo concluyente, como si ese agua fuera la de una inmersión bautismal que nos regenerara de esas perspectivas tan secas, de tanta astenia y apoplejía mental. Pero es una lluvia momentánea que no nos va a curar de tanta pasividad y tantas zozobras, a nivel personal y colectivo. Y no hablo concretamente señalándonos ¿o sí?. Hablo de un modo más abstracto. Pero refiriéndome a un nosotros, a una colectividad imprecisa, y también específica a fin de cuentas. Por ejemplo, y es lo que quiero decir, Andújar está avanzando, está tomando cierta alegría a nivel local. Hay cosas que se están haciendo bien, y se nota en muchos detalles. Pero al mismo tiempo, y hoy lo subrayo, creo recoger ese latido interno que recorre la ciudad desde Minguillos al Puente Romano, desde Santa Úrsula a Mestanza, que denota bastante desazón, una inanición, que nos nubla el verdadero ánimo, el de los grandes proyectos, el de la excelencia, el de un firme desarrollo decidido y arrebatador, sin tantas medias tintas, sin esa actitud tacaña de la que hacemos gala en muchas ocasiones. Sí, como sociedad, los iliturgitanos somos muy laxos y distraídos. Somos ombliguistas, chauvinistas, muy presuntuosos. Nos creemos el centro del mundo. Se nos llena la boca con los magníficos que somos. Pero no sabemos tener perspectiva, ni analizarnos, ni observar a nuestro alrededor. Igualmente lo de ser humildes en el sentido de contemplar y contrastar y aprender, y actuar al respecto, pues eso tampoco nos va mucho. Y lo de unirnos por grandes iniciativas o reivindicaciones, pues tampoco. Lo de la agitación masiva, y aquella gran movilización ciudadana, en torno a la exigencia del hospital para Andújar y comarca fue algo sumamente excepcional. Y luego, eso sí, y ahora con las redes sociales más, somos puntillosos y pejigueras en muchas cuestiones, pero no en las grandes exigencias de la ciudad. Y que conste que tenemos grandes cualidades, que Andújar tiene sublimes grandezas. Pero tenemos sombras que mejorar. Sin ir más lejos, tras el adelanto de la Cabalgata de Reyes, muchos iliturgitanos se han volcado en la crítica (y más cuando el viernes no llovió lo que se decía que iba a llover en las horas concretas en que iba a ser el desfile real) al Ayuntamiento, al alcalde o al concejal de turno, al respecto de que si se rompía la tradición, o incluso ilusiones, etc. etc. Pocas o casi ninguna de esas críticas se referían a si la cabalgata estuvo bien. Que no entro ni siquiera en que si estuvo acertada o no la decisión, que era desde luego difícil, sino en esa actitud tan crítica. Tan crítica para ciertas cosas y nimiedades, y sin embargo no somos críticos (desde ese conjunto de opiniones o juicios que responden a un análisis) para cuestiones prioritarias, decisivas tal vez para nuestra convivencia y desarrollo. Buscamos ese detalle donde azuzar y azuzarnos, y ahí que vamos. Otra cuestión, por ejemplo, muy notoria es el de la Virgen de la Cabeza. Y ahora que se está en proceso electoral de la cofradía viene algo a pelo comentarlo como botón de muestra de otras tantas vertientes. Hay un importante colectivo ciudadano, que crece poco a poco, dado el caldo de cultivo que a lo largo del año se da para ello, que se ha vuelto tiquismiquis, por ser blando en su denominación, que, por poner un ejemplo de lo más sencillo y ocioso, te amonesta si dices “Cofradía de Andújar”, que hay que decir “Real Cofradía Matriz” y recalcan al silabear esta denominación. Y claro uno dice que según qué situación, que nuestro lenguaje es muy rico y flexible para hacer más ágil la comunicación. Y hay circunstancias donde hay que significar todo el nombre protocolario, y otras en que no. Es como si en un partido se dice que el Español juega con el Betis, lo entendemos y creo que respetamos a los dos clubes. No creo que en la crónica radiofónica, por ejemplo, haya que decir en el desarrollo del juego, que el Real Club Deportivo Español acaba de hacerle un gol al Real Betis Balompié. Pues eso, que hay quien porque el manto de la imagen sea blanco hoy le busque tres pies al gato. Y sin embargo no nos preocupamos más de cuestiones más serias y profundas, que sería, sí, prolijo detallar, porque es mucho lo cardinal por hacer. Es ese uno de los perfiles más señalados de los iliturgitanos, que increpamos por cuestiones baladíes, que nos enzarzamos en bochinches por insignificancias, y no nos preocuparnos por la verdadera grandeza de nuestras cosas, de una mejor y auténtica evolución, de crecer legítimamente. Ojalá vayamos aplicándonos en anhelos realmente medulares.

 

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