Un colectivo de mujeres gitanas nace para luchar por la igualdad

Integrantes del colectivo posan con la bandera gitana. /J. C. GONZÁLEZ
Integrantes del colectivo posan con la bandera gitana. / J. C. GONZÁLEZ

El pasado domingo se celebró el Día Internacional del Pueblo Gitano y la asociación 'Lachirí' empieza a trabajar por la igualdad efectiva

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR CORRESPONSAL

El pasado domingo se celebró el Día Internacional del Pueblo Gitano. Aprovechando esta efemérides, se ha presentado la asociación 'Lachirí', (Justicia, Igualdad y Equidad) conformada por mujeres gitanas de que nace con el ímpetu de trabajar en el avance de la integración social, aprovechando el papel tan importante que la mujer tiene en la familia.

Este flamante colectivo ha elaborado un manifiesto donde señala que el día 8 de abril es una importante ocasión para el reconocimiento de los 'Roma-Gitanos', de sus aportaciones al mundo de la cultura, de su lengua y de su historia. Quiere que se acabe con estereotipos.

Su presidenta Alicia Benítez, señala a ANDÚJAR IDEAL que el principal objetivo es mejorar la calidad de vida de la población gitana de Andújar y su comarca «porque hemos percibido que en la ciudad viven unas 8.000 personas de etnia gitana, por lo que la población es muy densa».

Su meta es la integración de esta población «y vamos a trabajar este tema con las familias, jóvenes, mujeres y queremos que exista una igualdad de oportunidades de la población gitana en el mundo laboral y empresarial, aunque es cierto que se están dando pasos, la integración es escasa», apuntó. Benítez se agarró al manifiesto que apunta a los derechos que a lo largo de la historia se le ha ido negando al pueblo gitano «nos remontamos al año 1502, donde un decreto de los Reyes Católicos expulsa a los gitanos y en la dictadura reciben en un trato discriminatorio, aunque ya en la Constitución ya se les reconoce sus derechos y se les acoge, pero en España notamos el retraso histórico en derechos y beneficios y eso se viene arrastrando», señaló.

Amparo Picazo es responsable de comunicación de la asociación. Señaló que esta discriminación viene por herencia cultural. «A los gitanos no les ha considerado como ciudadanos españoles, de ahí que están abocados al absentismo escolar, y por eso queremos normalizar esta situación, porque creen que no les va a servir de nada».

Testimonios

Mujeres de etnia gitana integradas en el colectivo narraron algunas de sus experiencias discriminatorias que han sufrido. Amalia Cortés afirmó que el apellido es un hándicap para conseguir una vivienda «iba a alquilar una casa y me dijeron que si era gitana no me lo alquilaban», por lo que ha percibido racismo. Vive en la Plaza de los Toros. Ha trabajado en Tarragona y constató que su raza le sirvió de algún distanciamiento por sus compañeras. Amalia ve a su hija desanimada porque asegura que la formación que está recibiendo no está sirviendo de nada.

Luisa vive en la Corredera de Capuchinos y comentó que se siente totalmente integrada «me llevo muy bien con mis vecinos», apuntó. Pero un día salía con otra mujer no gitana de un supermercado de la ciudad «empezó a sonar el pito y me llamaron a mí, cuando fue la otra la que se llevó las cosas y mientras se entretuvieron conmigo, la otra se escapó», relató.

Luisa se muestra orgullosa de ser gitana y comentó que desde la educación y la concienciación social en las familias y colegios se debe abogar por el respeto mutuo. El colectivo atestigua que ese es el camino de la igualdad. Ha reconocido a que a su nieto le han discriminado en el colegio por ser de raza gitana. Constata que hay médicos, magistrados y maestros y maestras de raza gitana «Estamos orgullosos de nuestra raza y pedimos que se no respeste las costumbres, como nosotros respetamos a los demás», zanja.

 

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