El Cautivo y la Providencia reinan en los corazones del Martes Santo andujareño

El Cristo de la Providencia en su transitar por el casco histórico. /J. C. González
El Cristo de la Providencia en su transitar por el casco histórico. / J. C. González

Entrañable procesión de los residentes del Centro Virgen de la Cabeza

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ CORRESPONSAL ANDÚJAR

Una parte de la Pasión de Jesucristo se trasladó en la tarde de ayer se trasladó a las esplendorosas faldas de la sierra andujareña, alfombradas por una exhuberante vegetación en una tarde radiante y esplendorosa.

Jesús Divino o ‘El Cautivo de Sierra Morena’ procesionó por las calzada de la Basílica menor y Real Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, acompañado por 50 mujeres ataviadas de mantilla (provenientes de Andújar y de pueblos cercanos) y por los sones de la banda musical Dulce Nombre, de Alcalá la Real.

Ese cerro sacral del Cabezo que es un estallido de fervor mariano inusitado y desbocado se tornó en solemnidad y oración, lejos del fragor del último domingo de abril ya próximo.

Ayer estrenó una túnica blanca, por lo que se asemejó a la talla del Jesús Cautivo que hace unos día procesionó en Málaga. Jesús Cautivo o Rescatado está muy enraizado a la Orden Trinitaria y es una advocación que penetra en lo más profundo de los tuétanos de los andujareños, porque la imagen que se halla en la ermita de la calle Ollerías es muy venerada. Cada primera viernes del mes de marzo, la ciudadanía le profesa su enorme amor y fe con un fervoroso y multitudinario besapiés.

El Martes Santo en Andújar ofreció por la tarde una estampa plena de candor y ternura. Una veintena de residentes del Centro de Discapacitados Virgen de la Cabeza celebraron en la zona del Polígono una procesión con la pequeña imagen del Santísimo Cristo del Consuelo. Rodearon el campo de fútbol de la zona y llegaron hasta la cercana iglesia de San Eufrasio.

Estos residentes derrocharon cariño que siempre el pueblo de Andújar les proporciona con la llegada de los Reyes Magos y las banderas de la Real Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza. La emoción se tornó en fe.

Cristo de la Providencia

Ya caída la noche, el casco histórico artístico andujareño se sobrecogió y conmovió con el Vía-Crucis del Cristo de la Providencia, que cada año organiza la Hermandad de la Esperanza.

Las umbrosas y silentes calles de centro histórica, embriagadas por el aroma de sus naranjos, escoltadas por sus indelebles altozanos y coronados por sus sobrios altozanos se confabularon con el tormento angutiua de Jesús, que fue burlado, ultrajado, que cayó con la cruz a cuestas de tanta afrante y que dio su último suspiro antes de dar su vida. El pueblo le acompañó en su dolor y no le abandonó en su suplicio con el rezo en las 14 estaciones.

El Cristo de la Providencia también está muy presente en el corazón de los vecinos, porque una pequela talla suya es depositario de los anhelos y plegarias de sus gentes que se paran a orarle y encenderle una vela en la calle Alhóndiga. Muy cerca y justo al lado, se encierra la imagen del Cristo de la Providencian, en los roquedos y enhiestos muros de la parroquia de Santa María. Ayer estrenó el incensario repujado que completa el juego de enseres de la Cofradía de la Esperanza. La imagen del Santísimo Cristo de la Providencia es obra del imaginero Efraín Gómez y data del año 1958.

Anoche procesionó en un paso de madera color caoba, realizado en la ciudad por Antonio Rodríguez Mefre. El Vía Crucis de anoche dejó escenas imponentes e inusitadas en la Semana Santa andujareña, debido a su tránsito por lugares preñados de belleza y encanto como fueron la antigua iglesia de Santiago y y su adyacente Altozano de Santa Ana. También fue llamnativo su paso por la hornacina que guarda la pequeña figura de la Providencia.

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