Cáritas detecta un ligero descenso de familias necesitadas pese al fuerte empleo juvenil

Francisco Martínez con voluntarias de Cáritas en el almacén de la antigua iglesia de Santiago. /J. C. GONZÁLEZ
Francisco Martínez con voluntarias de Cáritas en el almacén de la antigua iglesia de Santiago. / J. C. GONZÁLEZ

Esta institución humanitaria percibe un ligero incremento de la actividad económica pero una desbandada de jóvenes del municipio al no encontrar trabajo en la ciudad

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR CORRESPONSAL

El coordinador de Recursos de Cáritas Interparroquial, Francisco Martínez, (ostenta este cargo de forma accidente por la enfermedad del presidente) confirma a esta redacción que se «está notando una ligera mejoría en el bienestar de las familias en el municipio», dice el responsable de esta institución humanitaria, quien recuerda que en los momentos más virulentos de las crisis económica se vieron my afectadas pequeños empresarios y ciudadanos de la clase media. «Ahora se construye más y parece que se está moviendo un poquito la cosa», recalca Martínez.

Esta circunstancia ha provocado que se reduzca el número de atenciones en familias necesitadas. «Pero no hay que identificar solo la pobreza con el suministro de las bolsas de comida, porque la falta de recursos no está relacionada solo con los alimentos, porque realizamos gastos para suministros eléctricos y de agua», matiza Martínez.

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Cáritas Interparroquial ha repartido a través de sus siete iglesias ayudas económicas para el reparto de material escolar al inicio del curso. Cáritas dispone también de un ropero en su almacén de la antigua iglesia de Santiago (una fastuosidad de edificio por su ornamento barroco y que se considera desaprovechado para la vida social y cultural de la ciudad). Cáritas Interparroquial también se dedica a la atención de los mayores que tiene como principal exponente la Casa-Hogar de la calle Ollerías. «Se mandan a voluntarios para que acompañen a las personas mayores en un centro que consta de una directora», explica Francisco. Esta institución humanitaria también está englobada dentro del Proyecto Hombre que asiste a personas con adicción a las drogas en la ciudad. «Es rara la parroquia que no tiene al menos dos casos de jóvenes con problemas con drogas». Martínez también constata que se trabaja con personas que acaban de salir de la cárcel con la idea de integrarlas en la sociedad y también se ha implicado en una iniciativa que apoya a las mujeres que sufren malos tratos y están metidas en el mundo de la prostitución.

Cáritas dispone de una oficina de atención a personas desempleadas que logra la inserción laboral. Aquí muestra su preocupación por la tasa del 60% de paro juvenil que sufre el municipio. Atiende a un total de 435 familias y en época de crisis, las asistencias rondaban las 600.

 

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