Una actividad veraniega contra la exclusión

Los monitores y niños y niñas que participan en este campamento. /J. C. GONZÁLEZ
Los monitores y niños y niñas que participan en este campamento. / J. C. GONZÁLEZ

La asociación Eliezer promueve un campamento que integra varias nacionalidades y razas y propugna la igualdad en todos los ámbitos

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR CORRESPONSAL

El campamento urbano 'Iguales en la Diferencia' ha recogido este año el testigo de la escuela de verano de la Iglesia Evangélica que se venía desarrollando en el colegio San Eufrasio (el centro está en obras) y trabajaba con los niños y niñas de la barriada de La Lagunilla, aunque siempre se les tiene presente.

La asociación Eliezer (su campo de acción es el marginado social) se han implicado de lleno en la presente edición. Dos décadas viene observando en la zona que la exclusión social viene motivada por varias causísticas. Su labor la centra en la coeducación e impregnar a la sociedad de valores como el respeto y ayudan a familias monoparentales, sin recursos. Algunos de sus hijos ni siquiera pueden ir a la escuela.

Este año se ha trasladado al colegio Isidoro Vilaplana. Su directora, Alicia Benítez, ha indicado que están trabajando, principalmente, en valores e igualdad. Arrancó el día 16 de julio y concluirá el 31 de este mismo mes. «Este año le hemos dado acceso a niños con capacidades especiales por la demanda que hemos visto de otros años ya que los niños y niñas que tienen capacidades especiales no tienen acceso a las escuelas de verano», remarca.

En este apartado se engloban a niños que padecen algún tipo de discapacidad y minusvalía. Esto comporta el trabajo de un voluntariado especial conformado por logopedas, fisioterapeutas, técnicos de mediación comunicativa, de lenguajes de signos, nutricionistas y profesores de inglés «nos hemos quedado sorprendidos a pedir voluntarios, porque han venido hasta de Jaén», apunta Benítez.

Juegos concienciadores

Ellos trabajan con unos 50 chavales en actividades como en inculcar los valores de igualdad, equidad, formación y responsabilidad. A través de dinámicas de juegos se les enseña como convivir también en una sociedad multicultural (cinco nacionalidades, varias etniasy tres religiones conviven en este campamento de verano «por lo que tienen que comprender las diferencias que existen en todas las culturas, porque es una asignatura pendiente que tenemos, porque en pleno siglo XXI están apareciendo los términos de xenofobia, racismo, y de rechazo a la discapacidad», lamenta Alicia.

Este campamento llega a cualquier tipo de exclusión y capacidades especiales. Antes, la colonia se centraba en las familias que sufrían alguna vulnerabilidad social «por ejemplo, ahora están conviviendo de una forma natural los niños y niñas de distintas razas y etnias con otros que padecen dificultades psicomotrices y auditiva, para que cuando sean adultos lo vean como algo natural y no se produzca ningún tipo de exclusión», aclara Benítez. Este campamento también rechaza el lenguaje sexista y los abusos.

Medio ambiente

El colectivo medioambiental Ameco también colabora en este Campamento de Verano, porque sus responsables conciencia a los chavales un respeto hacia el medio ambiente. La asociación We CAn le están mostrando el trato cariñoso hacia los animales. «Hemos visto que son buenas actividades para el campamento», apunta Alicia. Los padres y madres de los chavales están muy contentos con este campamento por la disponibilidad de sus monitores, que son profesionales en distintos campos. «Hemos percibido mucha solidaridad», apostilla Benítez. Han conseguido ser pioneros en la provincia de Jaén en la filosofía que impregna su acción.

También hay tiempo para el ocio, porque los chicos y chicas van a la piscina, gymkanas, baile, teatro y talleres de manualidades, arcillas y cuentacuentos, entre otros.

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